Hace algunas semanas, en una audiencia en el Congreso de la República, la valiente directora de la fundación “Rosa Blanca”, Lorena Murcia, narró con detalles todos los vejámenes a que fueron sometidos los niños que eran reclutados por las Farc. 

Sosteniéndole la mirada al terrorista alias Carlos Antonio Lozada, Lorena contó que a él lo llamaban “tornillo”, pues abusaba de todos los menores que eran llevados a su campamento.

Lozada es uno de los más despiadados cabecillas de las Farc. Planeó y ordenó los atentados más sangrientos que llevó a cabo esa estructura delincuencial y en vez de estar en una cárcel o haber sido extraditado a los Estados Unidos -país que ofrece una recompensa de $2.5 millones de dólares por su cabeza-, Santos lo premió con una curul en el Senado.

Uno de los objetivos del presidente Duque es el de lograr que los delitos sexuales contra menores de edad no sean amnistiados, razón por la que su gobierno ha presentado un proyecto de acto legislativo muy oportuno con el que se busca que ese tipo de crímenes, en todo caso, sean investigados y juzgados por la justicia ordinaria. 

Una de las grandes perversidades del acuerdo entre Santos y las Farc es el de la falta de verdad y de arrepentimiento por parte de los victimarios. Los miembros de las Farc no solo no han pedido perdón por sus crímenes, sino que se han burlado de la sociedad haciendo una nauseabunda exhibición de cinismo. 

Ahora, el violador Lozada, en una sesión de la comisión primera del senado, amenazó con acciones judiciales contra quienes lo señalen por haber cometido delitos sexuales. Aquello resulta inadmisible. Ya que la justicia colombiana no quiso o no pudo investigar y castigar los delitos atroces cometidos por él y por otros cabecillas de las Farc, a las víctimas les queda la única alternativa de la sanción social.

Las víctimas, como es el caso de Lorena Murcia, tienen derecho a que el país conozca los crímenes a que fueron sometidos los niños reclutados forzosamente por las Farc. Lozada se excusa diciendo que no hay una sola condena en su contra por delitos sexuales. Valga recordar que aquello no es en absoluto concluyente. Pablo Escobar tampoco tenía condenas en Colombia por narcotráfico. 

Acá quienes deben tener voz e iniciativas, son las víctimas que hoy temen por su vida. 

En efecto, Lorena Murcia recientemente denunció seguimientos irregulares, los cuales deben ser analizados e investigados a profundidad. Ella es una de las pocas mujeres que ha tenido el coraje de plantarse frente a los genocidas y violadores de las Farc -como Carlos Antonio Lozada-para señalarlos y denunciarlos ante Colombia y el mundo. 

Trino de Lorena Murcia

El gobierno, que ha honrado el compromiso de proteger a los terroristas de las Farc que se acogieron al acuerdo con Santos, también tiene la obligación de redoblar todas las medidas de seguridad de quienes fueron víctimas de esos sanguinarios. Es evidente que el testimonio de personas como Lorena Murcia, resulta incómodo para el violador Carlos Antonio Lozada.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 9 de 2019