Todos sabemos que ser contratista no es la opción más rentable. Los costos se incrementan, se retarda el pago y se duplican los aportes a seguridad social. En general, es un modelo de vinculación laboral que, aunque ayuda a la formalización, debe ser modificado para mejorar las condiciones de los trabajadores independientes.

Si estudiamos el estado actual de la legislación, observamos que siempre un contratista va a ganar menos que un trabajador de planta. En efecto, mientras que el primero debe asumir la totalidad de los aportes a seguridad social, esto es 12.5% a salud y 16% a pensión sobre el IBC, al segundo solo le corresponde cancelar el 4% de ambos montos, toda vez que el porcentaje restante es responsabilidad del empleador.

Por eso, es normal que los trabajadores independientes dupliquen sus jornadas laborales y busquen más fuentes de ingresos.

A lo anterior, hay que adicionar los desgastantes trámites burocráticos que deben realizar los contratistas para recibir sus honorarios, tales como la formalización de las cuentas de cobro, el registro en mi planilla, etc., los cuales en últimas terminan generando en promedio un retraso en el pago de varios días y semanas que no deben asumir los trabajadores de planta.

Y por si esto fuera poco, la ley actualmente exige que si una persona tiene dos o más contratos debe realizar la totalidad del pago a seguridad social por cada uno de estos vínculos. Es decir, por un mismo trabajador se terminan reportando varios aportes a salud y pensión al mes.

Aunque esta situación puede que contribuya a las finanzas del sistema, también es cierto que termina erosionando la capacidad de consumo de los independientes, quienes en vez de fomentar la generación de empleo a través del aumento de la demanda de bienes y servicios, deben disminuir sus gastos para cubrir las obligaciones de ley.

Pensemos, por ejemplo, en el caso de los profesores de cátedra que dan clase en varias universidades, en los abogados que realizan asesorías directamente o, en general, en los trabajadores que deben repartir su semana entre dos y tres trabajos para subsistir. Es sencillamente injusto…

Por eso, el Congreso debería retomar el estudio de proyectos como el presentado en 2019 por la Senadora Ana María Castañeda, donde se eliminaba la multiplicidad de aportes a seguridad social y se establecía que se haría una única contribución al sistema con base en el monto del contrato de mayor valor.

Una fórmula de esta naturaleza, que inclusive para que tenga mayor viabilidad fiscal se podría modificar de forma tal que respecto a los contratos de menor valor se hiciera una reducción progresiva del aporte, permitiría darles un respiro económico a los miles de trabajadores independientes que en Colombia dependen de varios vínculos laborales y que hoy en día atraviesan a diario por un viacrucis que pareciera no tener fin.

@Tatacabello

Publicado: noviembre 20 de 2020