En estos últimos meses el País ha visto renacer la esperanza de tener un mejor mañana. La candidatura de Iván Duque y Martha Lucía Ramírez le ha devuelto la altura a un ejercicio político que desafortunadamente habíamos visto convertirse en un interminable conjunto de agresiones y divisiones.

En efecto, durante esta campaña a cada insulto se le respondió con argumentos, a cada agravio se le respondió exponiendo el programa de gobierno ampliamente estructurado y a cada abucheo se le respondió con la invitación a debatir en el terreno de las ideas.

El lema de “Soluciones y No Agresiones” no fue una mera expresión publicitaria para conseguir votos, sino que es una manifestación del talante democrático de Iván Duque. Su liderazgo, pulcro como pocos, tiene la gran capacidad de unir a una sociedad profundamente diversa en torno a las necesidades principales de un País, utilizando el poder de los argumentos y la capacidad de escucha como los medios de articulación.

En pocas palabras, la campaña que se ha hecho es impresionante. No solamente porque la fórmula presidencial es una extraordinaria combinación de juventud con experiencia, serenidad con firmeza y carisma con inteligencia, sino porque se le ha extendido una sincera invitación a todo un País para que se una en torno a un acuerdo programático en pro de las nuevas generaciones.

Esta realidad, que pareciera ser insignificante, le demuestra al pueblo colombiano el tipo de gestión que ellos realizarían al mando del Gobierno, donde se les extenderá la invitación a todos los sectores del País para construir grandes consensos en torno a las necesidades de la Nación y no se generarán divisiones innecesarias como lo hizo esta administración cuando estigmatizó a la mitad de la sociedad como enemigos de la paz.

Sin embargo, a pesar que se ha realizado una gran campaña nada está ganado hasta el momento y el último esfuerzo que hagamos entre todos este fin de semana será crucial. Estamos a pocas horas de recuperar el rumbo, de poner la casa en orden, de devolverle la seguridad a todas las regiones del País, de disminuir la carga tributaria, de devolverle la dignidad a las Fuerzas Militares, de aumentar el empleo formal y de volver a soñar con una gran Nación, por lo que no debemos ahorrar esfuerzos en estos días.

Tenemos que continuar el ejercicio de difusión del mensaje de nuestros candidatos, llegar hasta las zonas más alejadas del País y no bajar los brazos hasta que el domingo por la noche tengamos garantizado que la fórmula de la esperanza llegará a la Casa de Nariño.

¡Duque Presidente! 

@Tatacabello

Publicado: junio 15 de 2018