Santos y la canciller escondieron la invitación que el Papa le hizo al presidente Uribe creyendo que nunca se sabría.

El viaje al Vaticano del presidente Uribe

LOS IRREVERENTES consultaron fuentes cercanas al presidente Santos y a su ministra de Exteriores, María Ángela Holguín; del presidente Uribe y fuentes del Vaticano. Esto es lo que sacamos en limpio del viaje del presidente Uribe a Roma y se lo trasladamos a nuestros lectores: 1) el pasado jueves el presidente Uribe tenía en su agenda, a las 10:00 am, una reunión conjunta de ambas cámaras para decidir sobre si conceder o no una licencia a un magistrado del Consejo Nacional Electoral. A las 12:00 estaba citado para plenaria del senado. Su oficina calculaba que la sesión duraría hasta las 18:00 pm y luego atendería compromisos políticos de las regiones. Nunca nadie le habló al presidente Uribe de que debía viajar ese día a Roma para una audiencia conjunta Uribe-Santos con Su Santidad el Papa Francisco.

Aparece Carrillo en escena

Muy en la mañana, la oficina del presidente Uribe recibió llamada del Procurador electo, Fernando Carrillo, solicitando un encuentro. Uribe entendió que se trataba de una reunión de trabajo con el Procurador y accedió a agendarla. Se citó para las 8:00 am en un salón en el Hotel Orchide, muy cercano al capitolio. Uribe pidió que lo acompañaran la senadora Paloma Valencia, vocera en el senado, y los senadores Honorio Enriquez y Ernesto Macías, quienes han actuado como enlaces y compromisarios de la bancada senatorial del Centro Democrático con el nuevo procurador.

La reunión comenzó en los mejores y más cordiales términos. Uribe hizo una intervención sobre la coyuntura nacional y las esperanzas del partido Centro Democrático en que Carrillo haga una verdadera gesta contra la corrupción rampante que invade al país. Varios de los presentes le han atestiguado a LOS IRREVERENTES que el procurador Carrillo y su acompañante, el doctor Gustavo Dager Chadid hicieron gestos de no entender el porque el presidente Uribe no hacía referencia al tema de la reunión y que a su vez, se notaba la convicción absoluta de Uribe de que ese era el tema de la reunión.

“Yo no he recibido invitación del Papa”

Entonces, el procurador, sin responder a la pequeña disertación de Uribe, le espetó esta pregunta: ¿presiente, usted no va a viajar a Roma? ¿Usted no va a aceptar la invitación del Papa?

Dicen los presentes que Uribe miró a Carrillo, luego a sus compañeros, y dijo simplemente: “yo no he recibido invitación del Papa”. No faltaba más yo rechazar una orden o una señal de Su Santidad. Pero nadie me ha dicho nada.

Según averiguaron LOS IRREVERENTES, tanto Carrillo como Uribe estaban ajenos al hecho de que alguien había saboteado una invitación que le había dirigido el Papa a Uribe para que viajara a Roma. Por eso la reunión del jueves comenzó como una comedia de equivocaciones. Luego se fue enderezando el camino y concluyó con el viaje de Uribe a Roma en las horas de la tarde de ese mismo día. Carrillo creyó que hubo un mal entendido y quería de buena fe corregirlo; Uribe creyó que hubo un olvido o falta de diligencia de alguien y estaba dispuesto a superarlo. Pero lo que no sabían era que el presidente Santos y la canciller Holguín se habían pasado la invitación por la faja para que nadie la viera. Tema de celos, de protagonismo, de orgullos pueriles, de falta de sentido de historia y de responsabilidades políticas y estatales. Otros cómplices en la “operación” para esconder la invitación fueron los embajadores Escobar –ante el Vaticano- y el comisionista Juan Mesa Zuleta –Italia-, quienes fueron, a fin de cuentas, los que idearon la farsa.

Organizando el viaje

Narran los presentes en la reunión, que Carrillo, ajeno a la componenda, llamó al nuncio papal en Bogotá, monseñor Ettore Balestrero. Que el arzobispo Balestrero, en un primer momento, se sorprendió de saber que Uribe estaba en Bogotá y que entre curioso y molesto le dijo a Uribe que estaba saliendo muy tarde para la audiencia papal. Cuando Uribe le repitió que no sabía nada, absolutamente nada de tal compromiso, monseñor se frenó en seco y no hizo un solo comentario más, como dando a entender que estaba apenas comenzando a desenrollar una madeja que lo hacía quedar mal ante la secretaría de Estado del Vaticano.

El Nuncio se despidió y a los pocos minutos entró al teléfono del presidente Uribe una llamada del Vaticano, del Secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin. Nos cuenta la fuente que en la pantalla aparecía el nombre del canciller del Papa, es decir, que Parolin tiene línea directa con Uribe. El saludo fue muy cordial y el cardenal le dijo a Uribe que tenía que viajar, que era una invitación directa de Su Santidad, que después se aclararía porqué nadie se la había trasladado, pero que todavía tenía tiempo de viajar y debía viajar.

Cuentan las fuentes que el procurador Carrillo, quien era totalmente ajeno a la maniobra de su ex compañera de gabinete, la canciller Holguín, e incluso de su jefe político, el presidente Santos, le dijo a Uribe que la empresa Telefónica tenía un avión que podía hacer viajes transcontinentales y que seguramente estarían encantados de facilitar su desplazamiento. Cuando llamó al presidente de Telefónica, este le explicó que el avión estaba en ese momento en Madrid, lo que hacía imposible cumplir la cita, por el mucho tiempo que demoraría en venir. El mismo Carrillo, entonces, llamó como alternativa, directamente, al presidente del Grupo Aval y este ordenó de inmediato que se pusiera a disposición del presidente Uribe el avión. Quince horas después, Uribe estaba aterrizando en el aeropuerto Ciampino, al que llegan los vuelos privados y los chárter que se dirigen a Roma.

@IrreverentesCol