Lizcano notificó al presidente Uribe que va a hacer lo que le dé la gana durante la refrendación del acuerdo.

La notificación de Lizcano

En la sesión plenaria del Senado de la República del pasado martes, el presidente de la corporación, Mauricio Lizcano, abordó a los senadores Álvaro Uribe, José Obdulio Gaviria, Iván Duque y Ernesto Macías. Con tono conciliador, les dijo que convocaría sesión plenaria para la tarde del jueves. Que en ella daría todas las garantías al Centro Democrático para expresar sus ideas, pero que, oídas sus ideas, sometería a votación una proposición para que el Congreso refrendara el acuerdo de las Farc y el gobierno Santos.

No puede decirse cuál de los senadores del CD se mostró más indignado. Lizcano no pudo responder sus preguntas y la requisitoria que le hicieron. Según Lizcano, la corporación puede sustituir al pueblo cuando este vota NO en un plebiscito. Se mostró absolutamente insensible a la conveniencia de lograr un acuerdo nacional para que, respetando el triunfo del NO en el plebiscito, se avanzara en la búsqueda de mecanismos que permitieran la desmovilización de los miembros de las Farc, sin que ello suponga concederles la impunidad absoluta y su inmediata elegibilidad.

Haciendo un mandado

Lizcano insistía en que lo que él quería era darle todas las garantías al NO, aunque reconocía que al final iba a imponer las mayorías parlamentarias contra las mayorías populares que votaron en el plebiscito.

LOS IRREVERENTES  supieron que José Obdulio Gaviria le respondió que su oferta era poco menos que cínica. “Usted, le dijo, nos está anunciando que nos va a atropellar, pero que estemos tranquilos porque nos va a poner a disposición una ambulancia; y gasas y yeso para que nos atiendan después de que recibamos la paliza”, le dijo el congresista antioqueño al joven e inexperto presidente del Congreso de la República

Fue evidente que el presidente del Senado, Mauricio Lizcano, estaba haciéndole el mandado a su jefe Santos. Pretendía que sus buenas maneras neutralizaran a la bancada del Centro Democrático. No logró su propósito. De inmediato, el presidente Uribe citó a su bancada en el salón de protocolo del senado. Allí, poco antes de la una de la madrugada del miércoles, la bancada aprobó el manifiesto que declara su repudio al conejo santista y su declaratoria de resistencia civil.

Polarización a la vista

La arbitrariedad del gobierno y sus mandaderos en el Congreso, que sin mayores reparos están dedicados a pisotear el resultado del plebiscito se está convirtiendo en caldo de cultivo para una mayor polarización nacional. Santos, que tuvo todo en sus manos para hacer un acuerdo nacional que legitimara el proceso con las Farc, prefirió correr y agradar a los terroristas, en vez de acatar con talante democrático la voluntad del pueblo que se pronunció en las urnas con ocasión del proceso plebiscitario del 2 de octubre.

@IrreverentesCol