Aparece libro sobre el proceso de paz que refleja la naturaleza criminal de la guerrilla y pusilánime de Santos.

La propaganda de la paz

El libro de la periodista Marisol Gómez Giraldo, La Historia secreta del Proceso de Paz, cae como anillo al dedo para seguir haciendo pedagogía por el NO. Sonará paradójico que un texto de evidente propaganda sobre las bondades de la “paz” y sobre la genialidad de sus protagonistas, pueda leerse en sentido contrario. Pero es que es de una ingenuidad tal, que –y es lo menos que la autora hubiera querido-, con la mejor buena voluntad ella termina por desnudar a los personajes, delatar sus intenciones y develar las maniobras que permitieron a las Farc y a sus asesores imponerse sobre un engreído y torpe Santos, el megalómano Jaramillo y el oportunista De la Calle.

Marisol Gómez cubre el “proceso de paz” para El Tiempo, el principal periódico impreso de Colombia.

Lenguaje estrafalario

Para la redacción de su libro, Marisol Gómez utilizó un lenguaje estrafalario que hace creer a los numerosos lectores en el extranjero que Colombia es un país en “guerra civil”, y, para más señas, “guerra que ha durado 52 años”. En muchas páginas describe el hiperbólico “campo de batalla” y a los guerrilleros suele llamarlos “comandantes”.

Marisol le hace una presentación al lector (luego de enterarlo de la existencia de esa guerra civil de 52 años y de informarle que hay un presidente que quiere acabarla, cueste lo que costare), de cada uno de los protagonistas de la paz, a quienes entrevistó durante el proceso de preparación del libro.

Radiografía de Santos

Santos, por más buena voluntad de Marisol, queda descrito como lo que es: un individuo sin principios, enredado en un subjetivismo ramplón, un personaje insulso, cero elocuente, muy atenido al cálculo politiquero, débil de carácter y prisionero de su contrincante, “Timochenko”, quien rápidamente descubrió que podría convertir al presidente en su marioneta, a través del hermano, Enrique Santos.

Radiografía de Enrique

Enrique, al contrario, es inteligente y astuto (que no es lo mismo) y tiene su corazón del lado de la contraparte. “Timochenko” lo atrae y enreda acentuando sus afinidades políticas e ideológicas. Desde el primer día (la reunión fue en Venezuela, cosa que nadie sabía) “Timochenko” lo convirtió  en el principal tramitador de sus pretensiones. Esa es una de las pocas chivas jugosas del libro: la cantidad de veces que “Timo” hizo viajar a Venezuela y a Cuba a Enrique Santos para “saltarse” a De la calle y sus “escrúpulos constitucionales y democráticos”.

Radiografía de De la Calle

De la Calle es de los que mejor parado queda. Hasta el último momento trató de impedir la claudicación que supuso la firma del acuerdo del capítulo cinco, conocido como “Víctimas”, pero que realmente es el que consagra la impunidad y la elegibilidad del secretariado y del estado mayor y de los jefes de frentes. De la Calle puso esta anotación, “en desarrollo”, al firmar el texto en aquel memorable acto de claudicación celebrado ante Castro y los venezolanos, el 23 de septiembre de 2015. Pero ya todo estaba consumado.

La narración de Marisol Gómez, ingenuamente delata cómo, después de más de seis meses de atollamiento, Santos y “Timo” resolvieron el problema. Según reconocen todos, De la Calle y Jaramillo defendían la misma tesis que hoy siguen defendido Uribe y los predicadores del NO. De la Calle no considera ni ético ni legal ni políticamente viable pactar la impunidad y elegibilidad de la cúpula de las Farc (para la base guerrillera sí aprobaba una amnistía generosa, igual que los defensores del NO también la aprueban).

Entonces, “Timo” con un acto de prestidigitación, sacó del escenario a los cabeciduros y puso en su remplazo a Enrique. Fue el momento en el que las Farc sometieron a Santos: le impusieron, para definir todo el tema de impunidad y elegibilidad, una comisión integrada por tres representantes de las Farc (Santiago, Leyva y Martínez, cuál de ellos más combativo y dispuesto a batirse sin descanso) y tres del gobierno (Cassel, que bien pudiera haber sido contratado directamente por las Farc, Henao y Cepeda, a quienes cualquier cosa que saliere de la comisión les parecía bien, con tal de ver rápido sus jugosos honorarios).

Epílogo equivocado

El libro termina su investigación el 26 de septiembre, fecha del mega acto de firma de la “paz” en Cartagena. Marisol Gómez creyó que con eso se cerraba el ciclo, pues estaba segura de que el siguiente domingo 2 de octubre iba a haber moñona del SÍ.

Pero ganó el NO. La periodista, bien podría escribir otro libro. LOS IRREVERENTES  se aventuran a sugerirle el título: La Historia secreta de cómo los colombianos decidimos que NO.

@IrreverentesCol