Dos periodistas, uno de ellos excontratista de Eduardo Montealegre, hacen un libro sobre la inmensa fortuna de las Farc.

Los periodistas Camilo Chaparro y Eccehomo Cetina acaban de publicar el libro intitulado “El dorado de las FARC, El banco secreto de la guerrilla en la selva”.

En la contra carátula, escribieron una frase que delata total docilidad frente a Santos y sus acuerdos con las FARC o el “proceso de paz”, como ellos lo llaman. Dicen: “Creemos que es un deber con los lectores aclarar que, como ciudadanos, creemos y apoyamos el proceso de paz, y que nuestro único interés es aportar información en la búsqueda de la verdad”.

Declaración ingenua. Quien se adentra en las páginas del libro se encuentra con la más azarosa, despiadada, desinhibida y grosera banda criminal. Semejantes letras, entonces, no pueden ser, por simple lógica, un apoyo al “proceso de paz” o a la claudicación del Estado ante semejantes bestias.  Las fuentes declaradas, los guerrilleros desmovilizados y los soldados que encontraron las canecas repletas de billetes, muestran cómo el compromiso de Tirofijo, Jojoy, Reyes, Ríos y demás jerarcas supérstites de las Farc con el narcotráfico, era y es absoluto. La fuente no declarada, aunque fácilmente detectable, es la Fiscalía de Montealegre y Perdomo, que poco o nada ha hecho para perseguir los crímenes que se denuncian en el texto.

De hecho, uno de los autores, Eccehomo Cetina fue favorecido con un exagerado contrato por 446 millones que a dedo y sin mayor rigor le regaló Montealegre el día 21 de agosto de 2015.

Todas las páginas confirman las tesis de Álvaro Uribe sobre la indignidad que supone para el Estado el tipo de negociación que hizo Juan Manuel Santos con la banda criminal. Cada letra es un argumento más para enfrentar la impunidad pactada, la elegibilidad inmediata otorgada,  la indiferencia de Santos por recuperar la fortuna de las Farc para las víctimas. El libro es un manual para alegar con un portador de la palomita regordeta en la solapa y con cualquier vocinglero del SÍ en el plebiscito.

El documento deja un sabor muy amargo. Aquellos que aparecen hoy como prohombres de la política colombiana, agasajados en Cartagena por presidentes y primeros ministros, fueron desnudados como viles narcotraficantes cuya crueldad e insensibilidad social y política enerva.

El crimen de las Farc

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@IrreverentesCol