María del Rosario Guerra retiró su precandidatura, luego de quedar en el último lugar de la encuesta de su partido.

Una actitud gallarda

Merece todo el reconocimiento la decisión de la ahora exprecandidata presidencial, María del Rosario Guerra de retirarse de la carrera por la designación del candidato uribista, luego de que se conociera que, por pocos decimales, ella quedó en el último lugar de la primera encuesta que se realizó para ese propósito.

Una salida en falso de los compromisarios

El retiro de la senadora Guerra sirvió para apagar la crisis que desataron los compromisarios designados por el Centro Democrático al decidir de manera insólita que ninguno de los precandidatos quedaría excluido por un supuesto empate entre las dos personas que quedaron en el último lugar.

La encuesta tuvo el siguiente resultado:

  • Iván Duque Márquez: 20.5%
  • Carlos Holmes Trujillo: 15.4%
  • Rafael Nieto: 9.1%
  • Paloma Valencia: 8.7%
  • María del Rosario Guerra: 8.68%

Lo que decía el acuerdo

Al releer el acuerdo al que llegaron los precandidatos, en ninguna parte se lee que cuando hay una diferencia tan reducida entre dos aspirantes, ninguno resultará eliminado.

El acta que recoge el acuerdo es explícita al decir que el precandidato que tenga el peor resultado, será eliminado de la lista de aspirantes. Así de sencillo y así de claro.

Un paso al costado

María del Rosario Guerra no quiso hacer interpretaciones maniqueas ni amañadas del acuerdo. Se limitó a hacer una lectura exegética, razón por la que consideró que lo responsable en este caso era el de retirar su aspiración, para evitar que el proceso de selección del candidato uribista quedara recubierto con el manto de la duda por cuenta de la equivocada actitud de los garantes.

Que sirva de lección

Lo ocurrido durante esta primera encuesta debe servir de lección, para que el partido uribista no repita equivocaciones.

El secretismo observado le prestó un flaco servicio al procedimiento y sirvió para que algunos periodistas de manera malintencionada publicaran resultados mentirosos, quién sabe con qué propósito.

El presidente Uribe, a lo largo de su vida, ha demostrado con su ejemplo que las cosas deben hacerse de forma transparente y sin tapujos. Por eso, no está de más que en adelante el partido se encargue de hacer público el resultado de la encuesta. Así se evitarían las especulaciones, las mentiras y, sobre todo, las manipulaciones de los sectores enemigos del uribismo que buscan confundir a la colectividad, con el propósito de pescar en río revuelto.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 30 de 2017