Para hacerle frente al robo del plebiscito, se requiere ganar las elecciones de congreso y presidenciales del año entrante.

El robo del plebiscito

En la conmemoración del primer aniversario del asalto del Juan Manuel Santos a la democracia, luego de que resolviera robarse el resultado del plebiscito, bien vale la pena recordar el daño que aquella decisión le hizo a las regiones azotadas históricamente por las Farc y que valerosamente votaron por el NO.

Casos puntuales

Antioquia, departamento en el que las Farc cometieron toda suerte de crímenes a través de sus distintas estructuras, particularmente el frente 34, concurrió a las urnas aquel 2 de octubre. Del 1.772.139 votos que fueron depositados, exactamente el 62% -1.057.5180- fueron por el NO.

En Arauca, donde la violencia terrorista asoló a los 7 municipios que integran a ese territorio, el NO también se impuso con el 51.37%.

Caquetá y Meta, donde funcionó la desafortunada zona de despeje decretada por el gobierno de Andrés Pastrana, votaron por el NO, con el 53.04% y el 63.58%, respectivamente.

Resultados semejantes se vieron en Huila, Norte de Santander y Tolima.

Este último departamento es en extremo significativo, pues valga recordar que el denominado “bloque sur” de las Farc, donde nacieron oficialmente las Farc, operaba en la región del sur, particularmente en Chaparral y Rioblanco. En ambos municipios, el NO también ganó.

Crimen impune

Santos se robó el plebiscito y aquel fue un crimen contra la democracia que quedó en la más absoluta impunidad. El presidente de la República se burló de la voluntad del pueblo colombiano. Poco le importó que los ciudadanos que durante décadas padecieron los rigores de las acciones terroristas de las Farc, hubieran tenido la valentía de hacerle frente a la guerrilla, utilizando la mejor arma que provee la democracia: el voto.

La decisión libre y espontánea de 6.4 millones de colombianos fue aplastada en un abrir y cerrar de ojos, porque al presidente “le dio la gana” de hacerlo.

Hacia el referendo derogatorio

Ante la arbitrariedad, el pueblo aún cuenta con una posibilidad: el referendo derogatorio, iniciativa que fue presentada la semana pasada por un grupo de congresistas del Centro Democrático, que inscribieron en la registraduría un comité promotor que recolectará durante los próximos meses las firmas requeridas para acompañar dicha iniciativa.

Expresión de soberanía

El pueblo colombiano que una vez le dijo NO a la impunidad de las Farc, tendrá la oportunidad de ratificar su decisión, no solamente en el referendo revocatorio, sino en las elecciones del año entrante. Resulta fundamental ampliar el número de senadores y representantes de la coalición del NO, particularmente del Centro Democrático. Así mismo, en las presidenciales, corresponde respaldar al candidato de dicha coalición.

Con un gobierno y un congreso integrado por personas que reflejen la voluntad de esas mayorías que se expresaron en el plebiscito, será perfectamente viable introducir los cambios estructurales que requiere el acuerdo ilegítimo y abusivo que Santos le regaló a la guerrilla de las Farc.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 3 de 2017