Debe retomarse el episodio del cuestionado magistrado Armenta, quien a través de una tutela, salvó a Petro de ser destituido.

El magistrado Armenta

Cuando el exprocurador Alejandro Ordóñez destituyó a Gustavo Petro de la alcaldía de Bogotá, éste recurrió a toda suerte de maniobras para desconocer el fallo disciplinario del ministerio público.

Una de las acciones emprendidas por Petro, fue la de impetrar una tutela ante el tribunal superior de Bogotá, la cual le correspondió, coincidencialmente, al magistrado José María Armenta, quien de manera expedita falló a favor del alcalde destituido, razón por la que éste pudo regresar a su cargo.

Conflicto de intereses

Una vez se conoció la decisión del magistrado, llovieron las críticas por cuanto éste estaba incurso en un evidente conflicto de intereses, pues su esposa, la señora Cecilia Calderón había sido nombrada por Gustavo Petro en el cargo de directora de activos fijos en el Acueducto de Bogotá.

Es obvio que Armenta quisiera salvarle el pellejo a la persona que propició el nombramiento de su esposa, pero aquello no lo exime de las consecuencias disciplinarias, pues debió declararse impedido para atender el negocio de la tutela a favor de Petro.

Tapen, tapen

Luego de que estalló el escándalo, la sala disciplinaria del desprestigiado consejo superior de la judicatura, se apresuró a concluir que Armenta no podía ser investigado, pues sus actuaciones como magistrado son inviolables.

En aquel momento, Wilson Ruiz, quien se desempeñaba como magistrado de la judicatura, en actitud complaciente y encubridora, aseguró que la cuestionable decisión de Armenta “es una decisión que hace parte de la autonomía funcional que tienen las personas encargadas de administrar justicia”.

Actualmente, Ruiz, que es un burócrata de la rama judicial, aspira a ser designado como magistrado de la denominada jurisdicción especial de paz

Petro feliz, Armenta impune y su esposa trabajando

Al final del día, Petro se salió con la suya; logró burlarse de la justicia disciplinaria que lo inhabilitó, mientras que Armenta aseguró su impunidad y su esposa pudo continuar desempeñándose como funcionaria en el Acueducto de la capital colombiana.

Armenta enredado con Moreno y Bustos

Ahora, que ha estallado el mayor escándalo de corrupción en la justicia, ha trascendido que Armenta también está metido en ese sancocho. No les falta razón a los juristas que han pedido que los ojos de la fiscalía se posen también en el tribunal superior de Bogotá, particularmente sobre el despacho del cuestionado José María Armenta, quien es una ficha clave en ese entramado que ha puesto en la picota pública a toda la rama judicial de nuestro país.

Petro tiene que responder

Pero las implicaciones también deben ser políticas. Gustavo Petro, que posa de candidato presidencial, debe responder concreta y directamente por el episodio del nombramiento de la esposa de quien le salvó el pellejo, a través de una muy cuestionada acción de tutela con la que se borró de tajo una decisión soberana de la procuraduría general de la nación.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 19 de 2017