Mientras Santos celebraba el retiro del último contenedor con armas de las Farc, las “disidencias” delinquían en todo el país.

Celebrando algo que no se vio

El presidente Santos hizo fiesta y celebración, por cuenta del retiro del último contenedor en el que la ONU supuestamente guardó las armas de las Farc.

Se trata de una fiesta por algo que el país jamás vio. Si acaso, existen unas pocas imágenes de personal de las Naciones Unidas con unas armas, pero el pueblo colombiano no tuvo oportunidad de ver la “totalidad” del material bélico que tenía la banda terrorista de las Farc.

Venta de humo

El proceso de desarme es, sin duda, el más importante de una desmovilización, pues la sociedad hace unas concesiones a cambio de que los ilegales entreguen las armas con las que ejercieron terror y violencia.

Los colombianos padecen las exageradas prebendas que en todo sentido el gobierno le dio a las Farc, a pesar de que el pueblo mayoritariamente votó en contra del acuerdo, durante la jornada plebiscitaria del pasado 2 de octubre. Resulta indignante que al país al que se le impuso a la brava un acuerdo con los delincuentes de las Farc, no le muestren las armas que supuestamente entregaron.

Aquello permite concluir que Santos, en este caso, está vendiendo humo, una ilusión.

Las “disidencias” actuando

Mientras el presidente celebraba el retiro del contenedor de las Naciones Unidas, las “disidencias” de las Farc arremetieron contra el pueblo colombiano en distintos puntos de la geografía nacional. En Jamundí, soldados de la tercera brigada, sostuvieron combates con miembros de las Farc; en el Caquetá, integrantes de esa banda terrorista, continúan extorsionando a los campesinos y en Tibú –Norte de Santander- unos bandoleros atacaron a una comisión de la policía que escoltaba las remesas del banco agrario.

Combinación de formas de lucha

Como están las cosas, Colombia tendrá que enfrentar a unas Farc en las que un sector hará política legal mientras que otro sector, disfrazado de “disidencia”, amedrentará al pueblo con sus armas y su poder terrorista, debidamente financiado con el dinero del tráfico de estupefacientes.

Aquel panorama, nos devolverá a los oscuros años en los que se imponía la tesis letal de la “combinación de todas las formas de lucha”, con unas consecuencias impagables para nuestra democracia.

El partido de las Farc

Ha trascendido que la banda terrorista de las Farc creará un partido utilizando la misma sigla con la que durante más de 60 años aterrorizaron al pueblo colombiano.

En efecto, el partido de Timochenko y sus secuaces se llamará FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia).

Aquello es un insulto, una humillación y una afrenta a las víctimas de esa organización terrorista. Santos, durante el proceso de negociación aseveró en múltiples intervenciones que “las Farc dejarán de existir”. Como se ha visto, además de no haber certeza de que entregaron sus armas ni de que desmovilizaron a la totalidad de sus integrantes, esa organización delincuencial ni siquiera dejará de utilizar la denominación con la que azotó a nuestro país.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 16 de 2017