Mal hace el gobierno Santos al no castigar a los matones digitales que amenazan a periodistas críticos como Claudia Gurisatti.

Guerra sucia, guerra de odio

Lo registrado durante el fin de semana debe alertar a Colombia sobre lo que sucederá con la prensa, una vez la extrema izquierda tenga un ápice de poder. El matoneo contra la directora de Noticias RCN, Claudia Gurisatti resulta inaceptable.

Sectores claramente identificables, planificaron y pusieron en marcha una brutal campaña de desprestigio en contra de la curtida periodista colombiana que, en ejercicio de su derecho a informar libremente, ha hecho críticas muy válidas y muy legítimas al proceso entre el gobierno de Santos y la banda terrorista de las Farc.

Más que un mensaje de solidaridad

Aquello debe ser enfrentado con acciones mucho más concretas que unos simples mensajes de solidaridad con la periodista. La libertad de prensa en Colombia está en grave riesgo y parece que a nadie le preocupara. No hace mucho, el viceministro de las TIC –tecnologías de la información y comunicaciones-, Daniel Quintero se preguntó “¿cuál debe ser el rol del gobierno en la regulación de la información digital de los ciudadanos?”.

Es inaceptable que un viceministro de comunicaciones hable de “regulación” por parte del gobierno. En los tiempos que corren, cuando el mundo entero se ensanchan las libertades, en Colombia se pretenda coartarlas.

A lo anterior, hay que sumarle la amenaza latente sobre los críticos del proceso de paz, que podrán ser llevados al banquillo de los acusados, sindicados de “atentar” contra la paz estable y duradera.

Cualquiera puede ser acusado de amenazar la paz

Cuando un periodista investigue, revele o diga algo que a algún miembro de las Farc le irrite, podrá ser sindicado –como le ha sucedido a Claudia Gurisatti- de ser enemiga de la paz. Y si a uno de esos flamantes operadores judiciales corruptos que pululan por todas las esquinas –como el bandido Gustavo Moreno- le da por “judicializar” el trabajo del periodista, éste terminará con sus huesos en una cárcel, señalado de ser “enemigo de la paz”.

Ese tipo de riesgos existen, están ahí, no son mentiras de la oposición, ni hacen parte de la “posverdad”, término que tanto le gusta emplear al intrépido hijo del presidente, el joven Martín Santos.

Gobierno cruzado de brazos

El gobierno tiene todas las herramientas tecnológicas para identificar y sancionar ejemplarmente a las personas que están detrás de los ataques descomedidos a la directora de RCN, pero ha preferido voltear la mirada. El ministro de TIC, David Luna y sus secuaces, no han movido un dedo para impedir que acciones de ese tipo sigan cometiéndose contra los comunicadores.

Si los defensores del gobierno tienen derecho a expresarse, mucho más amplio debe ser el derecho de quienes se oponen a éste.

Que Santos y sus áulicos no olviden que la mayoría ciudadana está en contra suya y a favor de la oposición. Si lo olvidaron, bien vale la pena que le den una revisada rápida al resultado del plebiscito del 2 de octubre.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 10 de 2017