En 2018, debe imponerse un “voto castigo” a los politiqueros que acompañaron a Santos y que hoy tratan de volteársele.

Ladrón que roba ladrón…

Se ha manifestado muy dolido Juan Manuel Santos por cuenta de las críticas del exministro y exembajador Juan Carlos Pinzón Bueno al proceso con la banda terrorista de las Farc, en particular al supuesto desarme de esa estructura delincuencial.

Según Santos, “la lucha por el poder saca a relucir lo peor de la condición humana”.

¿Será que está hablando de si mismo el presidente que hizo encarcelar y persiguió a figuras importantes del uribismo, para consolidar su poder?

Es evidente que Pinzón es un oportunista y que sus desacuerdos con el proceso Santos-Timochenko están fuera de lugar. Los debió hacer públicos hace mucho tiempo. Pero mientras recibió mermelada, de su boca no salió una sola palabra en contra de la entrega del Estado colombiano a la banda comandada por alias Timochenko.

Lo único que merece ser destacado con la salida de Pinzón, es que Santos está probando una cucharadita de su propio veneno. Ahí, entonces aplicaría a favor del exembajador en Washington, la máxima de la sabiduría popular: “Ladrón que roba ladrón, tiene 100 años de perdón”.

Traicionero traicionado

La de Juan Carlos Pinzón no será la última traición que padecerá Santos en este último e insoportable año de gobierno que aún le queda.

Los políticos profesionales que lo acompañaron durante sus dos mandatos, saben que ya es muy poco lo que pueden sacarle, así que en desbandada irán “volteándosele”, pues ya vienen las elecciones y para nadie será rentable concurrir al escrutinio popular con el lastre de Santos a cuestas.

Será muy difícil que una persona en sus cabales vote por un candidato que sea identificado como santista. El 13% de aprobación del presidente, se traducirá en un castigo masivo a esos políticos que lo sostuvieron en el poder.

“Voto castigo”

Le corresponderá a la ciudadanía mantener el foco encendido sobre las cabezas de esos congresistas que soterradamente están deslizándose desde las toldas santistas hacia la oposición.

El “voto castigo” debe ser la regla en las elecciones de 2018. Aquellos que busquen reencaucharse dando una voltereta oportunista, no pueden ser premiados por el pueblo. Al fin y al cabo, si Santos pudo entregar la legitimidad de la República a la banda terrorista de las Farc, fue gracias a que esos políticos le allanaron el camino para hacerlo.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 30 de 2017