Con mucha molestia fue recibida la reaparición de Juan Carlos Vélez, quien es despreciado en todos los sectores del uribismo.

La reaparición de Juan Carlos Vélez

Con desprecio y hasta burlas fue registrada la reaparición del cuestionado exmiembro del Centro Democrático, Juan Carlos Vélez, quien se apartó del partido uribista luego de unas imprudentes y mentirosas declaraciones suyas, días después de que se confirmara la victoria del NO en el plebiscito del 2 de octubre del año pasado.

Como “enano político y mentiroso compulsivo” fue calificado Vélez, a quien pocos miembros del CD respetan.

Su entrevista en la revista Semana, con la que Vélez pretendía “reencaucharse”, resultó catastrófica, pues puso en evidencia el nivel de torpeza del que fuera candidato del Centro Democrático a la alcaldía de Medellín, en las más recientes elecciones regionales.

Los errores de Vélez

Varios dirigentes uribistas de Antioquia, que llevan décadas acompañando al presidente Uribe en su brega política, le enumeraron a LOS IRREVERENTES las barbaridades políticas más evidentes de Juan Carlos Vélez, quien ahora busca un espacio político en el Centro Democrático, fungiendo como promotor de una eventual candidatura presidencial del exgobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero.

Las metidas de pata

Cuando era senador por el partido de La U (entre 2010 y 2014), para poder aspirar nuevamente por el partido de Santos, pues la ley le impedía cambiarse a la naciente colectividad uribista, Vélez maniobró hasta el cansancio para que Uribe se tomara políticamente a La U. Su intensidad fue tal, que obligó al expresidente a asistir a una convención de ese partido, acción política que nadie entendió y que, en efecto, le salió muy mal al exmandatario, que semanas después, para enmendar el error al que fue inducido por Juan Carlos Vélez, anunció públicamente que recogería firmas para fundar lo que hoy se conoce como el Centro Democrático.

Cuando se supo de la existencia del proceso con la banda terrorista de las Farc, Vélez manifestó que “Uribe no puede quedarse por fuera del proceso y aparecer como un guerrerista”. Esa desafortunada declaración fue recogida por los enemigos del expresidente y utilizada recurrentemente por ellos. De hecho, aquel fue el gran argumento de batalla de los promotores del SÍ en el plebiscito para desacreditar al uribismo, tildándolo como un partido “enemigo de la paz”.

Como senador, le correspondió ser ponente del nefasto acto legislativo para la paz. Pública y abiertamente, Vélez dijo que éste debía ser mejorado, cuando todo el uribismo esperaba que él presentara ponencia negativa, solicitando el archivo de ese esperpento que ha servido de plataforma para que las Farc se tomen políticamente a Colombia.

En una reunión política privada, Vélez oyó un comentario positivo sobre el general Naranjo y, con total imprudencia y de forma inconsulta, salió disparado a anunciar ante los medios de comunicación que el cuestionado exoficial de la policía sería el candidato presidencial del uribismo.

La clausura del Olaya Herrera

Para los medellinenses, el aeropuerto Olaya Herrera es un emblema que merece todo el respeto. El Olaya es a los habitantes de la capital de Antioquia, lo que para los bogotanos puede ser el estadio El Campín o el mismo aeropuerto El Dorado: símbolos de unidad y motivos de orgullo.

Cuando se lanzó como candidato a la alcaldía de Medellín, el poco talentoso Juan Carlos Vélez presentó su aspiración proponiendo el cierre del icónico aeropuerto, anuncio que por supuesto despertó indignación y profunda molestia en la ciudadanía que se siente orgullosa de su aeropuerto que, por demás es uno de los de mayor tráfico aéreo de Colombia.

Al darse cuenta de su metida de pata, Vélez trató de solucionar proponiendo algo aún peor: prometió que mantendría abierto el aeropuerto, habilitándolo para operaciones nocturnas, hecho que agravó la situación, pues el Olaya queda en pleno centro de Medellín y al ponerlo a funcionar en horas de la noche la consecuencia será que nadie en la ciudad podría conciliar el sueño, como consecuencia del ruido generado por las aeronaves (¡!).

Muertos por sobredosis de marihuana

Vélez fue rey de burlas de los medios cuando creyó que un artículo del Daily Currant, reconocido medio satírico norteamericano, en el que se registraba la muerte de 37 personas por sobredosis de marihuana en Colorado en el primer día de la legalización de esa sustancia, era una noticia verídica.
Vélez, con su proverbial majadería, comentó en su Twitter posando de irónico: “¿La legalizamos también?”. Las burlas alcanzaron las primeras páginas de todos los diarios colombianos.

Macías responde

En su entrevista en Semana, Vélez descalificó con villanía al valiente senador uribista, Ernesto Macías, uno de los más aguerridos y reconocidos legisladores del uribismo.

Macías, que no evade debate ni huye a la confrontación, respondió airadamente a través de su cuenta de Twitter los lances de Vélez, asegurando que él “no me perdona que lo haya denunciado en 2013 por recibir mermelada del gobierno de Santos”.

LOS IRREVERENTES hablaron con el senador Macías, quien aseguró que “Juan Carlos Vélez debió ser expulsado del Centro Democrático. Su renuncia no era suficiente”.

Perjuicio a Luis Alfredo Ramos

Lo cierto es que Vélez, que para muchos está “lagarteándole” a Luis Alfredo Ramos, con esa entrevista le hizo un daño irreparable al exgobernador que está esperando que la corte suprema de Justicia resuelva su situación en el proceso que le adelanta por supuestos vínculos con grupos paramilitares.

Se ha probado que el proceso del doctor Ramos está plagado de irregularidades y de testimonios deleznables, proveídos por falsos testigos, movidos por el senador aliado de las Farc, Iván Cepeda.

Pero la promoción que de Ramos Botero hace Vélez, en vez de ayudar, hunde al exgobernador políticamente, pues no hay una sola persona en el uribismo que quiera estar al lado del poco inteligente y probado mitómano, Juan Carlos Vélez.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 30 de 2017