El fallo de la corte, dándole la razón a la demanda de Iván Duque, es un salvavidas a la democracia.

El “tatequieto” de la Corte

Gracias a la estupendamente argumentada demanda presentada y sustentada por el precandidato uribista Iván Duque contra el denominado acto legislativo para la paz, la corte Constitucional puso orden en la casa, al decidir que el congreso sí tiene competencia para modificar los proyectos de ley que presente el gobierno para facilitar la implementación del acuerdo entre Santos y la banda terrorista de las Farc.

Antes del histórico fallo, el congreso era un triste convidado de piedra que cumplía funciones puramente notariales, aprobando silenciosamente los proyectos presentados por el gobierno, hecho que claramente rompía en mil pedazos la separación de poderes y hería gravemente a la democracia colombiana.

La ira del santismo

El gobierno y sus aliados, acostumbrados a la corte Constitucional anterior, que cumplía ciegamente sus mandatos, no se imaginaron el grito de independencia del tribunal constitucional colombiano.

A la coalición Santos-Farc les encantaba la corte de bolsillo, pero poco les gusta la nueva corte independiente y defensora de la democracia y de la estabilidad del Estado de Derecho.

Gesto de sensatez

El fallo de la corte Constitucional es, ante todo, un gesto de sensatez en defensa de la separación de poderes. Gracias a ello, se mantendrá la separación de poderes y Santos perderá el superpoder con el que estaba investido.

Buen punto para Duque

Propios y extraños reconocen que la demanda de Iván Duque estuvo acompañada de argumentos demoledores, razón por la que la decisión de la corte Constitucional se constituye, en plata blanca, en el golpe más duro que han recibido quienes pretenden destruir la democracia colombiana.

La amenaza de Márquez

Desconcertado, el jefe terrorista alias Iván Márquez, a través de su cuenta de Twitter le envió a Santos un mensaje en tono mafioso y amenazante: “Confiamos en que el presidente haga valer las facultades que le otorga la constitución para sacar adelante este proceso de paz”.

¿Y si Santos no hace caso de la orden impartida por el cabecilla mafioso Márquez, qué le puede suceder?

“Enemigos de la paz”

En la nueva Colombia, donde todo aquel que no se ajuste al libreto oficial empieza a ser visto con desconfianza y a ser calificado con los peores adjetivos, la corte Constitucional acaba de ser incluida en la lista de los “enemigos de la paz” por cuenta de los señalamientos que en las últimas horas han hecho personajes afectos a las guerrilla y políticos cuya solvencia moral es bastante cuestionable, como Roy Barreras.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 19 de 2017