Con la salida de Valbuena de la fiscalía general, se termina de desmontar el legado corrupto de Montealegre y Perdomo.

Golpe al legado de Montealegre y Perdomo

Poco a poco, en la fiscalía general de la nación se ha ido desmontando el legando nefasto de Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo, dueto que convirtió a esa entidad en una de las dependencias más corruptas de Colombia.

Valga recordar el festival de multimillonarios contratos que entre Montealegre y Perdomo entregaron a dedo a sus amigos, compinches, compañeros de fiesta y parejas sentimentales de turno.

Los de la cuestionada estafadora que trabaja utilizando el nombre de “Natalia Springer”, fueron los contratos más cuestionados de la era Montealegre-Perdomo.

Con la llegada de Néstor Humberto Martínez a la fiscalía, se le dio un viraje de 180 grados al organismo de investigación. Se suspendió el nocivo “sistema radial acusatorio” que tanto les seducía a Montealegre y Perdomo.

La fiscalía dejó de ser un antro de perseguidores y de mercaderes.

Limpiando a la fiscalía

La inmensa mayoría de funcionarios de la fiscalía son personas honorables y cumplidoras de la ley. Son muy pocos los corruptos, cuyo cuestionable comportamiento, enloda el buen nombre de esa entidad.

Montealegre y Perdomo fueron responsables de vincular a peligrosos delincuentes a la entidad. El caso más claro es el del capturado Rodrigo Aldana, un bandido de las peores condiciones, que había sido despedido en los tiempos de Luis Camilo Osorio.

Ya que ha aceptado haber cometido los delitos que le han sido imputados, Aldana debería ir más allá y contar detalles sobre la forma de operar de la banda criminal que estaba enquistada en el seno de la fiscalía general.

El desmonte de los caballeros de la rosa

Oportunamente, LOS IRREVERENTES denunciaron la existencia de una cofradía conocida como los caballeros de la rosa, la cual era comandada por el exvicefiscal Jorge Fernando Perdomo.

Se trataba de funcionarios de la fiscalía que tenían una sola característica: ser amigos de juerga de Perdomo.

Dos de los más reconocidos miembros de los caballeros de la rosa eran el entonces director del CTI, Julián Quintana y Juan Vicente Valbuena, quien fungía como fiscal tercero delegado ante la corte suprema de justicia.

Primero Quintana y ahora Valbuena

Tan pronto asumió el nuevo fiscal, los caballeros de la rosa fueron desmontados. Quintana, que conocido de autos por su arbitrariedad, fue sacado de la fiscalía y Valbuena, a quien en el bunker llamaban “el niño de los mandados de Perdomo”, fue retirado de forma fulminante de la fiscalía delegada ante la corte.

Luego de algunos meses, Valbuena decidió renunciar a la fiscalía.

Pronto el país se sorprenderá con noticias de Valbuena, funcionario que abusó de su poder como fiscal para perseguir, amedrentar y tratar de silenciar a periodistas que no temieron denunciar sus excesos.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 25 de 2017