La semana pasada, los senadores Ñoño Elías y Benedetti sintieron escalofrío por presencia de agentes del CTI en el capitolio.

CTI en el Capitolio

A finales de la semana pasada, se vio nervioso a más de un congresista por cuenta de la presencia de unos agente del CTI de la fiscalía en las inmediaciones del Capitolio Nacional. Fueron muchas las especulaciones que se desataron por cuenta de los funcionarios judiciales que claramente debían estar adelantando alguna investigación.

Como es sabido, en este momento, en la mira de la corte suprema de Justicia se encuentran los senadores Bernardo Miguel Elías, conocido como Ñoño Elías y Armando Benedetti.

Ambos congresistas de La U, aliados y bastiones del gobierno de Santos, están siendo cuestionados por su participación en casos de corrupción.

Al Ñoño lo investigan por el caso Odebrecht y a Benedetti por su decidida y activa participación en el desfalco a la educación en el departamento de Córdoba.

No son las únicas investigaciones contra Ñoño y Benedetti

Como si se tratara de malhechores de la peor calaña, contra Armando Benedetti y Bernardo Ñoño Elías, se adelantan múltiples indagaciones en la corte Suprema de Justicia, tribunal que se encuentra averiguando por su posible participación en actividades criminales que producen escalofrío. En el caso de Benedetti, por ejemplo, se adelantan 3 investigaciones adicionales a la del robo en el departamento de Córdoba y contra el Ñoño, hay 9 abiertas. En todos los casos, se trata de procesos en etapa preliminar.

La captura de un corrupto

Se había demorado la fiscalía general de la nación en ordenar la captura del oscuro fiscal Rodrigo Aldana, señalado de haber servido a los intereses del narcotráfico.

Aldana, que para muchos iba a marcar con letras de diamante la historia judicial de Colombia, por cuenta de sus antecedentes familiares –su padre fue un importante magistrado de la corte suprema de justica-, terminó convertido en una ficha del hampa en la fiscalía general.

Fabricante de testigos

Una de las más reprochables actividades criminales adelantadas por Aldana fue, precisamente, la fabricación de testigos. En efecto, él estuvo detrás de Andrés de Jesús Vélez, un exparamilitar que de la noche a la mañana terminó siendo testigo de muchos procesos, como el de la expresidenta del Senado Nancy Patricia Gutiérrez, el exprecandidato uribista Luis Alfredo Ramos y la excontralor Sandra Morelli Rico, todos ellos perseguidos judicialmente de forma inclemente y mezquina.

Hoy, el falso testigo Vélez y el fiscal Aldana están enfrentados, como normalmente sucede con todos los criminales cuando tienen diferencias. Pero es incontrovertible que durante mucho tiempo ellos dos trabajaron mancomunadamente, no en beneficio de la justicia, sino de intereses oscuros.

Aceptó cargos

Ante la fuerza de las evidencias, Aldana aceptó los cargos que le fueron imputados. Lo reprochable es que haya pasado tanto tiempo para detener la empresa criminal de la que ese sujeto hizo parte. ¿Cuántas personas inocentes no se vieron afectadas por el actuar criminal de Aldana y demás miembros de su banda delincuencial?

Santos bailarín

Recientemente, el presidente de Colombia se quejaba por la actitud recelosa de la sociedad colombiana frente al proceso con la banda terrorista Farc.

El presidente dice que no entiende porqué los colombianos “no están bailando” de la felicidad por el hecho de que la guerrilla haya firmado lo que él ha calificado como “acuerdo de paz”.

La pregunta que hay que hacerle al presidente es sobre cuál de las 900 caletas llenas de armas y explosivos de las Farc quiere que se instale la pista de baile, o en cuál de todos los campamento de disidentes considera que debe hacerse la fiesta.

El proceso con esa organización no es un baile, sino un carnaval, pero de impunidad, de desconocimiento de derechos de víctimas y de ocultamiento de la verdad.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 24 de 2017