La marcha del 1 de abril, escenario para expresar los motivos por los que Santos debe renunciar a la presidencia.

Calentando los motores de la marcha

Aumenta de forma impresionante el respaldo ciudadano a la marcha del próximo 1 de abril que se avizora como un evento cívico multitudinario en las distintas ciudades de Colombia.

La convocatoria será en horas de la mañana y se cumplirá de acuerdo con la programación que han trazado los organizadores en cada región.

Buen síntoma

Los ataques desproporcionados contra la marcha, promovidos por personas de baja estatura moral como el caricaturista cuyabro que en 2011 inscribió a Petro como candidato a la alcaldía de Bogotá, son síntoma favorable.

Los mismos que el año pasado pronosticaban con soberbia que el SÍ aplastaría al NO en el plebiscito, ahora se apresuran a emitir certificados de defunción necios contra el éxito de la marcha. El resultado de la convocatoria se encargará de desmentirlos.

Santos es un destituido moral

Ganó la presidencia en 2010 empeñándole la dignidad del cargo a Odebrecht, compañía que desató una de las peores operaciones corruptoras de que haya registro en la historia reciente.

Santos sabía lo que estaba haciendo y, de manera consciente, le endosó a esos empresarios brasileros su independencia como gobernante de los colombianos.

Al decir popular, vaca ladrona no olvida el portillo. Santos, a través de su lugarteniente Roberto Prieto, volvió a encender la maquinaria corrupta para ganar su reelección en 2014.

Motivos para marchar contra Santos

La repartija vulgar de mermelada entre políticos, empresarios y algunos periodistas. La forma abusiva como compró su elección en 2010 y se robó las elecciones de 2014. La asignación a dedo de un multimillonario contrato para construir una carretera que favorece el puerto de la familia de la exministra Gina Parody en el municipio de Gamarra. Las vulgares prebendas y desproporcionados contratos entregados a dedo a la empresa de su amigo y cómplice, Roberto Prieto.

El robo del plebiscito del 2 de octubre del año pasado. La entrega de la constitución al grupo terrorista de las Farc. El establecimiento de un narcoestado por cuenta de la calificación del narcotráfico como un delito político.

El establecimiento de un régimen de corrupción generalizado, que incluyó el soborno de otros poderes y de algunos medios de comunicación.

La utilización de la justicia para perseguir políticamente a sus rivales ideológicos y a sus opositores.

Santos, debe renunciar

El clamor ciudadano es uno solo: el presidente Santos no puede seguir en el poder. Debe renunciar. Su gobierno es perfectamente ilegítimo y eso es lo que los cientos de miles de colombianos que se botarán a las calles el próximo sábado 1 de abril, le dirán a Juan Manuel Santos.

Presidente Uribe marca la pauta

No es una marcha del uribismo. Tampoco se trata de una convocatoria partidista y cerrada. Será un evento al que confluirán distintos sectores sociales que se oponen por distintos motivos al régimen santista.

Se ha pretendido descalificar a la marcha, citando los casos de corrupción que se observaron en el gobierno del presidente Uribe, en lo que claramente es un intento fallido para torpedear el evento.

El propio presidente Uribe ha sido quien con más ímpetu ha solicitado que la justicia castigue ejemplarmente al exviceministro de Transporte de su gobierno, Gabriel García quien recibió un millonario soborno de Odebrecht para la adjudicación de la ruta del Sol.

Así mismo, en el Centro Democrático se ha asumido con entereza y sin ambigüedades el asunto. Óscar Iván Zuluaga, por ejemplo, decidió apartarse de la carrera presidencial mientras aclara el asunto del pago de su estratega de campaña, el brasilero Duda Mendonça.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 29 de 2017