Oportuna la propuesta del presidente Uribe de crear una sola corte que atienda todas las necesidades de la rama jurisdiccional.

La propuesta de Uribe

Durante el puente festivo, el presidente Uribe sorprendió a sus aliados y seguidores con una propuesta que no estaba en la agenda política: la creación de una sola corte que integre, en palabras del exmandatario, “a la corte suprema, a la corte constitucional, al consejo de Estado, al consejo de la judicatura y al consejo electoral”.

La verdad es que en Colombia, con el paso de los años, la burocratización de la justicia ha hecho que la rama se convierta en un campo de batalla en el que emulan distintas fuerzas interesadas en ampliar y consolidar su poder político.

Politiquería judicial

Se ha vuelto costumbre que las altas cortes tarden meses poniéndose de acuerdo para llenar las vacantes de sus colegas que cumplen el periodo –caso de la corte suprema de justicia y el consejo de Estado-. Y aquella demora no se da porque los magistrados se enfrenten en profundas discusiones de corte académico y doctrinario, sino por diferencias políticas y burocráticas.

Durante el gobierno del presidente Uribe, cuando la corte suprema de justicia obraba como un directorio político de oposición, los magistrados se polarizaron de tal manera que por poco aquel tribunal queda desmantelado, dado que estuvo a punto de desbaratarse el quorum mínimo para elegir tanto a los cargos vacantes como al fiscal general de la nación.

En los Estados Unidos

Estados Unidos tiene una sola corte suprema. La ley que le dio vida, estableció en 6 el número de magistrados, pero en 1869, éste fue aumentado a 9 magistrados.

Los miembros de la corte son nombrados por el presidente y ratificados por el Senado. Como en cualquier máximo tribunal, las decisiones adoptadas sientan jurisprudencia –binding precedent-.

Lo interesante es que los magistrados de la corte suprema ocupan sus cargos de forma vitalicia y aquello es prenda de garantía para que no haya cambios exóticos ni bruscos en la jurisprudencia y también para evitar que los magistrados, cumplidos sus periodos salgan a litigar, como sucede en Colombia.

Puerto de llegada

En su propuesta, el presidente Uribe plantea que la edad mínima para ser elegido como magistrado de la corte única propuesta por él, sea de 50 años. Aquello garantiza que la magistratura sea un puerto de llegada y no un trampolín –hoy en día, para ser magistrado de alta corte se requiere tener mínimo 15 años de experiencia profesional-.

Ahora bien. Si un país como Estados Unidos puede atender con 9 magistrados una nación de más de 324 millones de personas, ¿cómo explicar la excesiva burocratización que se registra en las altas cortes colombianas?

La corte suprema tiene 23 magistrados; el consejo de Estado, 31; la corte constitucional y el consejo nacional electoral, 9 cada uno y el consejo de la judicatura, 13. En total: 85 magistrados, para un país con 49 millones de habitantes.

Buenos magistrados

Colombia no necesita tener muchos magistrados. Urge que a la gran corte propuesta por el presidente Uribe lleguen los mejores. Personas de excelsas calidades morales y profesionales y no sujetos de baja catadura, como los que diariamente se ven caminando por los corredores de los distintos tribunales.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 21 de 2017