No es serio el mensaje de que en el caso de Santos y Zuluaga, Odebrecht adelantó una acción filantrópica anónima.

Insulto a la inteligencia

Hacer creer que los comprobados apoyos de Odebrecht a las campañas presidenciales de 2014 fueron a espaldas de los beneficiarios, además de ser una razón inverosímil, es un insulto a la inteligencia de las personas.

Odebrecht paralelamente a su industria constructora, tenía una fábrica muy eficaz de corrupción capaz de comprar gobiernos, sobornar funcionarios y financiar campañas políticas. A Santos le inyectaron dinero para sobornarlo y a Zuluaga, que no tenía nada que ver con el gobierno, le dieron la mano para tender puentes con él.

Campañas de 2014 involucradas

El dinero fruto de la corrupción es igual o más asqueroso que el dinero del narcotráfico. Se está hablando de recursos que son de todos los ciudadanos. Plata que debía destinarse para atender los asuntos de la sociedad y no para enriquecer a políticos inescrupulosos.

La Fiscalía General de la Nación no tiene duda alguna de que tanto la campaña de Juan Manuel Santos (Puede leer “La maldad de Buen Gobierno”) como la de Óscar Iván Zuluaga, se beneficiaron con miles de millones de pesos entregados por Odebrecht.

En el caso de Santos, se han conocido aportes hechos en efectivo por Otto Bula al gerente de la campaña, Roberto Prieto y un giro de un millón de dólares, tramitado a través de la empresa de publicidad Sancho BBD.

Parte de los servicios profesionales del publicista de la campaña de Óscar Iván Zuluaga –cerca de $1.6 millones de dólares, según la Fiscalía- fueron pagados directamente por Odebrecht.

Explicaciones deleznables

El gerente de la campaña santista, Roberto Prieto, quien ha evadido a los periodistas, se limitó a decir que la financiación irregular es imposible y que nada de lo hasta ahora confesado por Otto Bula y descubierto por la Fiscalía en lo que se refiere al papel de Sancho BBD es cierto.

El doctor Zuluaga, por su parte, ha insistido en que si el pago se hizo, éste fue realizado a sus espaldas, sin su conocimiento.

Con ello, tanto Prieto como Zuluaga están queriendo significar que Odebrecht, compañía que desplegó una monumental operación corruptora en buena parte de Latinoamérica, en los casos puntuales de sus respectivas campañas tuvo un gesto de filantropía anónima, en virtud de la cual hicieron pagos multimillonarios con la esperanza de que los beneficiarios no se enteraran.

Aquello, resulta difícil de creer.

¿Colombia, la excepción?

Basta con hacer un barrido por la región para comprender cuál era el modus operandi de Odebrecht. Las administraciones de justicia de Perú y Panamá, por citar tan solo dos ejemplos, han avanzado rápidamente en la esquematización del caso, tal y como de alguna manera ha hecho el fiscal Néstor Humberto Martínez.

Claro está que los implicados tienen derecho a defenderse y a reivindicar su inocencia aún cuando en su contra pesen demoledoras evidencias.

Acá no se trata de aportes marginales a las campañas. No es el caso de un simpatizante que regaló una docena de camisetas y una resma de afiches. Se habla de exorbitantes cuantías que se constituyen en imborrable mancha de ilegitimidad tanto en la campaña de Santos como en la del doctor Zuluaga Escobar.

Marcha del 1 de abril

Los integrantes de la coalición del NO están organizando y convocando a una marcha contra la corrupción, contra los desmanes del gobierno, contra los abusos de poder de Santos, contra las exageradas concesiones a los miembros de la banda terrorista Farc, la cual tendrá lugar el 1 de abril.

Las recientes revelaciones hechas por el señor Fiscal General de la Nación deben constituirse en un motivo adicional para salir ese día a las calles y llenar las plazas públicas, porque los colombianos no toleran más corrupción, venga de donde venga. No quieren más políticos, sean del partido que sean, anteponiendo su sed personal de poder a los intereses superiores de la Patria.

Proyectos colectivos que se han construido con tanto esfuerzo y sacrificio no pueden verse perjudicados por las acciones de unos pocos. La oposición encarnada en el Centro Democrático cuenta con un activo muy valioso: el pueblo colombiano. En manos de los dirigentes uribistas está el que los ciudadanos que hasta hoy han creído y depositado sus esperanzas el cuerpo de doctrina del CD, sigan haciéndolo.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 8 de 2017