La inclusión del vicepresidente Tarek Al Aissami en la Lista Clinton es el principio del fin de la narcodictadura venezolana.

El Aissami y Makled, dos viejos aliados

La decisión adoptada en días pasados por el departamento del Tesoro de los Estados Unidos de incluir al vicepresidente venezolano Tarek Al Aissami en la denominada Lista Clinton tiene un antecedente que el país no recuerda: la alianza entre este poderoso funcionario chavista y el narcotraficante Walid Makled, alias “El Turco”.

Esta es la historia

Walid Makled que fue capturado en Colombia en 2010 tenía dos pedidos de extradición. Uno del gobierno de Venezuela y el otro de la corte del distrito sur de la Florida, en los Estados Unidos.

Para Hugo Chávez, resultaba estratégico que Makled fuera enviado a su país, no para ejercer justicia contra el capo sino para silenciarlo.

Makled es testigo clave de la forma como funciona el cartel de narcotráfico en el que se convirtió el chavismo.

Su silencio era tan importante que Chávez se vio obligado a poner a un lado su malquerencia hacia Juan Manuel Santos y anunció un viaje a Santa Marta pocos días después de la posesión del presidente de Colombia.

La reunión, que tuvo lugar en la Quinta de San Pedro, se centró en ese asunto. Al final de la misma, Chávez salió sonriente hacia su avión: había logrado que Santos, quien aquel día lo declaró como su “nuevo mejor amigo” se comprometiera a despachar a Makled hacia “la hermana república”.

La presión de El Aissami

Pero la extradición tardó algunos meses. La corte suprema de justicia de Colombia autorizó la extradición tanto a Venezuela como a los Estados Unidos.Santos, para cumplirle a su “nuevo mejor amigo” Chávez, se inventó toda suerte de razones para poder mandar a Makled al vecino país.

Mientras se surtía el trámite, Tarek Al Aissami, que durante aquellos días se desempeñaba como ministro del Interior del chavismo, presionaba desesperadamente a Colombia para que remitiera a Makled cuanto antes a Venezuela.

No hay nada oculto entre cielo y Tierra

A pesar de que Walid Makled fue extraditado a Venezuela y que la dictadura de aquel país ha buscado callarlo de todas las formas posibles, poco a poco se ha conocido a la verdad sobre la manera como opera el cartel de la mafia chavista.

En efecto, Makled confesó que su organización criminal le pagaba cuantiosas sumas de dinero a Tarek Al Aissami para que le ayudara a pasar toneladas de cocaína sin que fuera incautada por las autoridades. Una llamada de El Aissami era suficiente para que la policía volteara la mirada ante las tractomulas de Makled, cargadas de cocaína.

La justicia cojea, pero llega

No son nuevos los señalamientos contra el vicepresidente El Aissami. Desde mayo de 2015 las autoridades federales norteamericanas iniciaron una exhaustiva investigación en la que él y Diosdado Cabello eran los principales objetivos.

El departamento del Tesoro ha dado el primer paso de lo que se prevé será la orden de captura internacional contra el vicepresidente de Venezuela.

La Oficina del Control de Activos internacionales del departamento del Tesoro –OFAC-, califica a El Aissami como un “narcotraficante…que juega un rol significativo en el tráfico de narcóticos”.

José López Bello, el testaferro

De acuerdo con la OFAC “el primer testaferro de Al Aissami es el ciudadano venezolano Samark José López Bello, señalado de proveer apoyo material, financiero en bienes y servicios en apoyo de actividades de tráfico internacional de narcóticos actuando en nombre y representación de El Aissami”.

Así mismo, la OFAC tomó la decisión de congelar empresas y bienes en diferentes países del mundo que hacen parte de la red de lavado de activos de El Aissami.

¿Principio del fin?

La contundente acción emprendida contra el vicepresidente venezolano, permite prever que se trata del principio del fin de la narcodictadura venezolana. El todopoderoso general Noriega nunca imaginó que la justicia golpearía la puerta de su casa. Se equivocó y pasó 20 años en una celda norteamericana.

Muchos se preguntan si el epílogo de la cúpula chavista se escribirá en una cárcel de máxima seguridad de los Estados Unidos.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 15 de 2017