Cecilia Álvarez sigue evadiendo los cuestionamientos sobre su proceder y acusa de mentirosos y calmuniadores a quienes la han denunciado.

La columna de Álvarez

En su columna dominical en el diario El Tiempo, cuyo propietario, el ingeniero Luis Carlos Sarmiento –¡oh coincidencia!- también resultó haciendo negocios con Odebrecht, la cuestionada Cecilia Álvarez aprovechó el espacio para enviar mensajes vedados contra el portal LOS IRREVERENTES, único medio en Colombia que se atrevió a poner en evidencia sus actuaciones irregulares como ministra de Transporte para favorecer a la familia de su pareja Gina Parody.

En vez de contestar por las gravísimas evidencias que pesan en su contra, Álvarez se ha concentrado en amenazar a este portal con denuncias penales y civiles, cuando lo que corresponde es que ella le ponga la cara al país y a la justicia para explicar puntualmente sus actuaciones a favor de los intereses económicos de la familia Parody.

En su columna “Viralidad vs. verdad”, la doctora Álvarez da a entender que las revelaciones hechas por LOS IRREVERENTES son “un puñetazo en la cara a la verdad” y asegura que fueron hechas en el marco de la nueva tendencia de información que se conoce como la “posverdad”.

Explicaciones necesarias

Habría que preguntarle a la doctora Álvarez si es una “posverdad” que la carretera entre Ocaña y Gamarra no le fue asignada a dedo a la empresa Odebrecht. También debe responder si es una “posverdad” que su familia política, esto es, la familia Parody, no es socia del puerto Andalucía, ubicado pocos kilómetros al norte del lugar en el que termina la carretera en mención.

¿Así mismo es una “posverdad” que ella tiene una relación sentimental que se constituye en una sociedad conyugal de hecho con la doctora Gina Parody? y ¿Es “posverdad” que ella como ministra de Transporte participó activamente en la toma de decisiones para que se hiciera esa carretera y se invirtieran billones de pesos en la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena?

Al establecerse la verdad de lo ocurrido, brotará una conclusión insoslayable que, por supuesto, no es una “posverdad”: gracias a sus actuaciones como ministra de Transporte los negocios de los Parody se vieron altamente beneficiados y ante aquello, la justicia deberá decir si se cometieorn o no unos delitos.

Incomodidad

Para la doctora Cecilia Álvarez, “nuestros medios tienen una tarea compleja. En tiempos de posverdad, deben enfrentar la desinformación y mantenerse en comunicar la verdad…”.

Con su argumentación, lo que ella pretende es que nadie se atreva a denunciar sus desmanes al frente del ministerio de Transporte. El que calle, será catalogado por ella como un medio serio, riguroso y ético. El que no lo haga y prefiera investigar para luego denunciar, entonces será medio calumniador y mentiroso.

Por eso, ella se siente feliz con periódicos como El Tiempo, que no ha escrito una sola línea sobre el escándalo de la carretera que ella le entregó a Odebrecht sin que mediara licitación, pero en cambio se ha dedicado a profundizar de manera obsesiva el caso de Óscar Iván Zuluaga, el estratega Duda Mendonça y Odebrecht.

Al respecto, vale hacerse la pregunta: ¿Es “posverdad” cuando se denuncian hechos de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno Santos, pero no es “posverdad” cuando se pretende presentar a una reunión entre particulares como un complot con ribetes criminales? Buen interrogante que deberían hacerse los propietarios y directivos del diario en el que escribe la doctora Cecilia Álvarez.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 6 de 2017