Fuerte respuesta del exprocurador Alejandro Ordóñez a los improperios que le lanzó Santos durante la posesión de Fernando Carrillo

Santos disparado

El presidente Santos empezó el año disparado, pero en impopularidad. Se reveló la primera encuesta de este 2017 en la que la desaprobación del primer mandatario aparece con el 70%, mientras que solamente el 21% de los encuestados aprueban su gestión, de acuerdo con la medición realizada por la firma Yanhaas.

A pesar de haber firmado con los terroristas y de haber ganado el cuestionado Nobel de Paz, el pueblo colombiano cada vez repudia más al presidente que regirá los destinos de Colombia hasta el 7 de agosto del año entrante.

Mal vaticinio

El arranque de Santos, ubicado en el fondo más oscuro de la impopularidad, permite hacer creer que este año, en el que los colombianos empezarán a pagar un IVA del 19% y ver cómo, por cuenta de la generosidad presidencial los jefes del terrorismo quedan totalmente impunes, la imagen favorable del presidente en menos de 3 meses estará en un dígito, rompiendo el récord desde que se hacen encuestas en nuestro país.

Respuesta contundente

El discurso de Santos durante la posesión del nuevo procurador general de la nación, estuvo cargado de veneno y de odio hacia sus opositores políticos. Además de las diatribas contra el expresidente Uribe, Santos se despachó contra el exprocurador Alejandro Ordóñez insinuando que él no fue inflexible contra la corrupción, imputación que resulta agresivamente falsa.

Si algo caracterizó los casi 8 años de Ordóñez al frente del ministerio público fue su implacabilidad en la lucha contra la corrupción.

Fiel a su estilo frentero, el doctor Ordóñez le respondió al desprestigiado presidente de Colombia que “mientras él negociaba el país en La Habana aquí luchábamos contra la corrupción”.

Las cifras hablan por si mismas

Como gendarme de la moralidad pública, Alejandro Ordóñez obtuvo unos resultados impresionantes entre los años que ejerció como procurador general de la nación. 1601 alcaldes, 1056 concejales, 66 gobernadores y 24 congresistas fueron sancionados disciplinariamente durante su administración en la que aquellos que cometieron faltas, sin importar su filiación política, recibieron su castigo.

Santos, el corruptor

Y en materia de lucha contra la corrupción, Santos tiene muy poca autoridad moral para alzar la voz. Su gobierno es un monumento al desgreño y a la sinvergüencería en el manejo de los recursos públicos. Ejemplo de ello es el escandaloso negociado que hizo la exministra de Transporte Cecilia Álvarez con la empresa Odebrecht para beneficiar a la familia de su pareja, la también exministra Gina Pardoy, a quienes les mandó a hacer una carretera que costó cerca de un billón de pesos con el fin de valorizarles el puerto que tienen en Gamarra, Cesar.

Sobre este indignante caso de corrupción, invitamos a leer “La ruta de Cecilia Álvarez” y “La ruta Parody”.

La caída de la “ñoñomanía”

Tanto va el cántaro al agua que hasta al fin se rompe. Años lleva hablándose del entramado de corrupción erigido por la tenaza política integrada por los senadores Bernardo Elías y Musa Besaile, conocidos como “Los Ñoños”. Sus nombres eran mencionados en todos los grandes escándalos de corrupción en el departamento de Córdoba, sin que aparecieran pruebas contundentes que sirvieran para que la Corte Suprema de Justicia pudiera procesarlos formalmente.

Pero el escándalo de Odebrecht, en el que aparece vinculado el senador Elías, será, sin duda alguna, el punto de quiebre de la “ñoñomanía”.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 18 de 2017