En su más reciente columna de opinión, la prestigiosa periodista Salud Hernández-Mora, hizo una demoledora denuncia, en el sentido que de un pupilo del exidrector del DAS de Samper -proceso 8000-, Ramiro Bejarano Guzmán, funge como auxiliar de un magistrado de la sala de casación civil de la corte Suprema, Aroldo Wilson Quiroz, despacho en el que Bejarano tiene un negocio multimillonario. 

El tristemente célebre exjefe del DAS de la era samperista, posa ante el país como un “faro moral”. A través de sus columnas de opinión, fustiga con iracunda agresividad a sus opositores y a quienes, de acuerdo con su particular código moral, incurren en “indelicadezas”, adjetivo que utiliza repetitivamente. 

En la sala civil de la corte suprema de Justicia, se está resolviendo uno de los procesos más antiguos del país. Se trata de la demanda que presentó el empresario Isaac Mildemberg contra el BBVA.

En números redondos, es un pleito que sobrepasa los $200 mil millones de pesos. 

Desde el año 2008, la sala civil de la corte está estudiando el recurso de casación y llama la atención que en estos 11 años, el expediente haya brincado de oficina en oficina, hasta llegar al despacho del magistrado Aroldo Wilson Quiroz. 

Una vez los abogados del empresario Mildemberg demandaron al BBVA, el banco contrató los servicios profesionales del doctor Ramiro Bejarano, fundador de “Bejarano Guzmán Abogados”, firma en la que laboró el señor Marcos Enrique Quiroz, pariente del magistrado Aroldo Wilson Quiroz. 

Su perfil de la red social Facebook, despeja cualquier duda sobre el historial laboral del pupilo del rabioso Bejarano Guzmán. 

Marcos Quiroz y Bejarano Guzmán tienen una estrecha relación personal y laboral.

En la hoja de vida que Quiroz presentó en “Colciencias”, se lee que en el año 2012, él empezó a trabajar en la firma “Bejarano Guzmán Abogados”.

Pero el vínculo entre esos dos abogados, ha llegado al ámbito académico. El doctor Bejarano, en su condición de director del departamento de derecho procesal de la universidad Externado de Colombia, vinculó a Quiroz como profesor de cátedra de esa área. 

No es difícil concluir que, a lo largo de los años, el abogado Marcos Enrique Quiroz ha sido subalterno de Ramiro Bejarano Guzmán, tanto en su oficina como en la universidad Externado de Colombia. 

En febrero de 2011, Bejarano publicó el libro Código General del Proceso y Código de Procedimiento Civil. En la página de agradecimientos, aparece una anotación que habla por si misma: “La labor de comparación de los dos códigos (…) y la elaboración del anexo sobre las derogatorias, con la precisión de las fechas en las que éstas últimas han de operar, es un trabajo de equipo, del que han participado los jóvenes investigadores del Departamento, doctores Daniela Corchuelo Uribe, Camilo Valenzuela Bernal y Marcos Quiroz Gutiérrez”. 

Llama poderosamente la atención, que el 1 de octubre de 2018, el magistrado Aroldo Quiroz, ese mismo que está llevando el pleito del BBVA en el que Bejarano funge como abogado defensor del banco, haya nombrado a su pariente, Marcos Quiroz como su magistrado auxiliar. 

Esa situación, que mina la imparcialidad del magistrado, deja un pésimo sabor, pues un viejo amigo y subalterno de Bejarano, ahora es un poderoso e influyente auxiliar de un despacho que estudia una multimillonaria reclamación en la que él -Bejarano- tiene un interés directo, en virtud de su condición de apoderado del banco español, demandado por el empresario Isaac Mildemberg.

No deja de ser preocupante, pues se trata de un caso que supera los $600 millones de dólares. Curioso que Bejarano, que es tan riguroso a la hora de atacar a sus malquerientes y de señalarlos con vulgar e implacable virulencia, no haya alzado su voz para rechazar que su exempleado, subalterno en el Externado de Colombia, coautor de obras jurídicas, pero sobre todo, amigo, haya empezado a trabajar en un despacho judicial en el que se resuelve un negocio importantísimo, en el que él participa activamente.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 6 de 2020