El síndrome de Estocolmo, según Bejerot, asesor de la Policía sueca, es más común en personas que han sido sometidas a algún tipo de abuso, tal es el caso de rehenes, por ejemplo. Corresponde a una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro o una retención en contra de su voluntad desarrolla una relación con un fuerte vínculo afectivo con su captor o captores.

Según el FBI, el 27% de las víctimas de un secuestro muestran regularmente dos tipos de reacciones: por una parte desarrollan sentimientos positivos hacia sus secuestradores, mientras que por la otra muestran miedo e ira frente a las autoridades o quienes se encuentran en contra de sus captores o quienes intentan liberarlas. 

Al ver la imagen de la Sra. Ingrid Betancur  en su verdadera dimensión humana apoyando a Petro Gustavo, me pregunto si ella no hace parte de ese 27% que menciona el FBI. 

Durante 8 años los colombianos vivimos en vilo por su secuestro. 

Un día, se conoció una imagen en blanco y negro, flaca, desnutrida, con rostro de tristeza y su larga caballera, la cual demostraba el estado de descomposición física y emocional.

Los colombianos, indignados, decidimos salir a marchar. Gracias al joven Fierro y un grupo colectivo de jóvenes con quienes montamos en redes sociales: Un millón de voces en contra de las Farc. 

Con la creación de ese grupo, logré dimensionar la importancia de las redes sociales a favor de una causa. Fueron largas noches de preparación con el único objetivo de causar un remesón emocional en los colombianos por la indignación que estábamos viviendo.

La marcha, en efecto, se produjo el 4 de febrero del 2008. 

Los colombianos  salimos decididos a repudiar el secuestro prolongado no solo de la Sra. Betancur, sino de sus compañeros, as, de cautiverio. 

Mientras que la Sra. Betancur vivía secuestrada en la selva, su esposo, el señor Lecompte hizo una cruzada nacional para conseguir su liberación. Se tatuó su brazo derecho, con la imagen de ella. Se dio a la tarea, gracias al apoyo de los helicópteros del ejército nacional de distribuir volantes donde supuestamente se encontraba. 

Su lucha, fue en vano. 

La sorpresa no se hizo esperar. 

Una vez, liberada por la operación Jaque, lo primero que hizo fue solicitar el divorcio con el señor Lecompte. 

Acto seguido, demandó al Estado colombiano por una escandalosa suma millonaria, demanda que nunca prosperó. 

Luego, se fue a vivir a Paris a sus anchas mientras que el señor Lecompte sufría a nivel personal el abandono y la traición de su mujer amada.

Más mórbido no puede ser este relato, pero es la realidad de lo que sucedió. Así, fue. Nadie lo puede negar.

A la Sra. Betancur, nunca más la volví a ver. 

A su Sra. madre, doña Yolanda, sí, en varios eventos, al igual que la Dra. Clara López quien con dignidad asumió una posición valiente en favor de las víctimas de las Farc. 

Del joven Fierro, no volví a saber nada más hasta que hace unas semanas nos reencontramos en un desayuno donde me contó su historia. Prácticamente, tuvo que irse al exilio.

Del señor Lecompte, no volví a saber nada más hasta que la semana pasada. Según el diario El Espectador, hizo un llamado a la Sra. Betancur para que cumpliera con sus obligaciones legales y con la justicia. 

Desde hace cuatro años la Sra. Betancur está evadiendo el interrogatorio que fue dispuesto por un juez en el marco del proceso de liquidación de la sociedad conyugal. 

Por obra y gracia del proceso de paz con las Farc, nos encontramos secuestrados y enamorados. Vivimos una radiografía del síndrome de Estocolmo. 

Y, ni hablar de la JEP y sus grandes logros. 

Que tal las vacaciones del autor material al club el Nogal, los del Nogal enamorados del proceso de paz con las Farc, junto con el inefable ministro Rivera Kerenski. 

De ver y no creer  como decía Santo Tomás. 

A su vez, el gobierno corrupto y amoral de JMS se enamoró de las Farc, manteniendo una relación, vínculo, con sus captores. 

Ni hablar de los seguidores de Petro. Enamorados de su captor, tan captor que se apoderó del discurso de Álvaro Gómez Hurtado: El Acuerdo sobre lo fundamental, ante el silencio del Partido Conservador colombiano. 

Al regresar de la misa, el cura en su homilía del domingo previo a las elecciones hace referencia sobre la importancia de las próximas elecciones. Al recibir la comunión, se ve la cara de angustia en la gente. 

A pocos días de elegir un nuevo presidente, sería bueno que los colombianos reflexionaran con cabeza fría antes de tomar una decisión en caliente. 

Dios, nos libre. 

Puntilla: Yo, votaré por Iván Duque porque no quiero vivir secuestrado cuatro años por Petro, quien sabe cuántos más por esa izquierda carnívora en el poder. 

@RaGomezMar

Publicado: junio 12 de 2018