A finales del año 2009, cuando Leonidas Bustos y Francisco Javier Ricaurte ya tenían consolidado su poder en la corte suprema de justicia, la presidencia de ese tribunal le correspondió al político boyacense disfrazado de jurista, Augusto Ibáñez.

Ibáñez llegó a la corte en 2007, luego de haber sufrido una estrepitosa derrota electoral como aspirante al senado por Cambio Radical. Los 2303 votos que sacó, no le sirvieron para llegar al congreso en 2006, pero sí para que su padrino político, Germán Vargas Lleras, a manera de premio de consolación, le consiguiera un cupo en la corte suprema de justicia.

Sentado en la cabecera de la sala plena del máximo tribunal, en tono mesurado para darle trascendencia a su mensaje, declaró que éste sería el siglo de los jueces. Adosó su anuncio sobre el derecho de las víctimas de la violencia y presentó a los magistrados como si ellos fueran los salvadores de la Patria oprimida y desgobernada. Les correspondía a los jueces, en su siglo, velar por los derechos de todos los ciudadanos, empezando por los más desvalidos.

Mientras Ibáñez difundía ese cuento, el cual era aclamado con devoción por los grandes medios de comunicación, todos antiuribistas, “los magistrados del siglo” participaban en bacanales organizadas y pagadas por el narcotraficante italiano, Giorgio Sale, quien además de emborracharlos, les regalaba ropa, “botines” y relojes.

Otros, aún más audaces, sin vergüenza alguna, acompañados por sus esposas o amigas de ocasión, abordaron un avión chárter con destino a la ciudad de Neiva, vuelo que fue sufragado por el testaferro de un peligroso capo de la mafia.

Esos eran los flamantes magistrados que inauguraron el siglo de los jueces. En la sala penal, estaba el delincuente José Leonidas Bustos, de quien no existe la menor duda que, como lo confirmó la fiscalía general de la nación, hacía parte de una bandola criminal que vendía fallos y dilataba procesos a cambio de multimillonarios sobornos.

En la sala laboral, lo apoyaba Francisco Javier Ricaurte, hoy preso en la cárcel La Picota. Ricaurte era, sin duda alguna, el cerebro de la operación criminal. Fue él la persona que ideó y estructuró esa organización delictiva con total impunidad, pues gozaba del respaldo de un sector de la sociedad, empezando por los medios de comunicación que no ahorraban elogios por la labor de los “protagonistas” del siglo de los jueces. El porrista más entusiasta era el locutor Darío Arizmendi Posada, conocido de autos como El Sinchi o El señor de los “Panama Papers”.

En el siglo de los jueces, los magistrados dejaron de ser juristas –los que lo eran- y se volvieron vulgares activistas políticos. En abril de 2010, cuando faltaban menos de 4 meses para que culminara el gobierno del presidente Uribe, el hoy senador José Obdulio Gaviria, en una entrevista con el periódico El Tiempo aseguró que “la corte suprema se convirtió en el directorio de la oposición”.

Con la fábula de las chuzadas a los magistrados, la prensa cerró filas alrededor de ellos. Sin que existiera prueba alguna, se procedió a condenar al gobierno de la seguridad democrática. Con lo que se ha empezado develar, se legitiman íntegramente las actividades de inteligencia que eventualmente hayan adelantado algunas entidades encargadas de la seguridad del Estado, pues resulta inadmisible para una democracia que la más alta de sus cortes esté integrada por delincuentes.

Lo del siglo de los jueces del gamonal Ibáñez era una patraña, un argumento inventado a las volandas para darle cierto nivel intelectual, pero sobre todo moral a una corte suprema de justicia tomada por asalto por unos sujetos de la peor calaña. Yesid Ramírez Bastidas, Francisco Javier Ricaurte, Cesar Julio Valencia Copete, Jaime Arrubla Paucar, Sigifredo Espinosa, Alfredo Gómez Quintero, Leonidas Bustos y el propio Ibáñez son una muestra del bajísimo nivel humano al que llegó el máximo tribunal de la justicia ordinaria de nuestro país en aquella oscura época. Y ellos fueron los que sembraron la putrefacta semilla que hoy ha germinado y que nos permite observar de cuerpo entero la descomposición judicial en nuestro país.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 25 de 2017