Análisis de Camilo Rubiano Becerra

El Presidente Santos, en el marco de las negociaciones de La Habana, siempre habló del campo colombiano como esa gran autopista para el posconflicto, siempre habló de un sector agropecuario con mayor inversión que generara mayor calidad de vida y mayor progreso en las regiones. Ante eso, es importante revisar un poco la actual situación de este sector. Por iniciativa del Gobierno nacional y en cabeza del DNP, se creo la Misión para la Transformación del Campo Colombiano, un instrumento que iba a analizar el sector y al mismo tiempo, buscar alternativas que dieran lineamientos frente a la política publica necesaria para el sector. Esta misión rural concluyo, que el país requería de una inversión de cerca de 195 billones de pesos entre el año 2016-2030, algo así como 13 billones por cada vigencia. Lo que más llama la atención, es que el Gobierno conociendo estos resultados decidió para el año 2017 reducir la partida agropecuaria en un 33.6% comparada con el 2016, algo que deja en evidencia la falta de coordinación y coherencia entre el discurso del Gobierno y su actuar.

A su vez, los acuerdos de La Habana, que recientemente firmaron en el Teatro Colón, contemplan un capitulo denominado Reforma Rural Integral, donde a través de un listado de buenas intenciones como sacar de la pobreza a los cerca de 12 millones de colombianos que viven en la ruralidad, destinar mayor inversión en infraestructura terciaria, en vivienda rural y garantizar una mayor cobertura en servicios públicos domiciliarios, intentan desviar la atención de lo que realmente se está buscando con esta reforma. En el año 2012, Iván Márquez, en una entrevista señaló que “el concepto tierra esta indisolublemente ligado al territorio, va más allá del aspecto meramente agrario, por eso la lucha por el territorio esta en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia”. En pocas palabras, lo que Márquez quiso decir, es que el objetivo de las Farc no es la redistribución de la tierra entre los más pobres; lo que realmente buscan, es el control territorial que les garantizará la toma del poder.

Plinio Apuleyo Mendoza describe esta situación como la guerra jurídica de la extrema izquierda y es que a través de artículos ocultos en ese primer punto de los acuerdos de La Habana se crea una jurisdicción agraria que definirá de dónde saldrán los tres millones de hectáreas definidas para el Fondo Gratuito de Tierras. El peligro son las fuentes de adquisición de estas tierras y dónde se encuentran: la extinción judicial de dominio, la recuperación de baldíos, la actualización de la reserva forestal, la extinción administrativa de dominio por incumplimiento forestal, la expropiación administrativa por motivos de interés social o utilidad publica y por donaciones. Lo delicado de esto es que la jurisdicción actúe con un animo revanchista guiado por las Farc, que busque afectar a los empresarios del campo en Colombia, un país donde no se someten los delincuentes a la ley, sino la ley a los delincuentes.

De igual modo, el actuar del Gobierno frente a los empresarios del campo no ha sido el mejor y uno podría decir que en cierto modo es cómplice de los objetivos de las Farc. La semana pasada con la clara intención de dividir al gremio ganadero, el gobierno llevó a cabo una precaria reunión apoyada por un grupo reducido de ganaderos cercanos. La intención era la de sabotear el 35 Congreso Nacional de Ganaderos, liderado por FEDEGAN, hecho que no se logró ya que fue un congreso que contó con una alta presencia de productores pecuarios y envió un mensaje claro de unidad y fortaleza al país.

De manera que el gobierno y su Ministro de Agricultura deberían actuar de manera responsable, donde se busque una reforma rural Integral que reúna a la integralidad del sector agropecuario, donde se promueva la agroindustria responsable, que trabaje de la mano del pequeño productor y con esto el país logre posicionarse en el mercado internacional de alimentos. Mientras no se logre eso, esa gran autopista que prometió el Presidente Santos va a seguir siendo una pequeña carretera sin pavimentar.

@camilorubianobe