El asunto es de extrema gravedad y merece el rechazo generalizado de toda la sociedad. Las imágenes hieren a la nación colombiana. Ver a un grupo de niños con escudos, recibiendo entrenamiento para el vandalismo, no es algo de menor cuantía ni una coyuntura más de las que se viven en Colombia.

Es, de lejos lo más grave que se ha registrado desde el momento en que el petrismo puso en acción a su brazo criminal denominado ‘Primera Línea’.

Desde siempre, los grupos armados colombianos han cometido el delito de reclutamiento de menores. Todos, sin excepción. Guerrillas, paramilitares, disidencias. Llámense como se llamen nutrían y continúan nutriendo sus filas con niños.

Ese fenómeno es uno de los grandes males que aqueja a la sociedad colombiana. Es una vergüenza que el país no tenga las herramientas ni los mecanismos para proteger a sus niños. A lo largo y ancho de la geografía nacional hay casos comprobados de reclutamiento de menores, crimen que, afortunadamente, empezará a ser castigado con penas fuertes, gracias a la ley que impulsó la congresista del Centro Democrático Margarita Restrepo.

En el M-19, banda en la que delinquió Petro, también hubo menores de edad. En esa época no existía ni la Corte Penal Internacional, ni la conciencia social para repudiar dicho delito.

Pero para Gustavo Petro es normal que los niños sean utilizados en actos de violencia y barbarie.

La estructura terrorista denominada ‘Primera Línea’ debe ser tratada por las autoridades militares y de policía como corresponde. Esa organización al margen de la ley, cuyos cerebros están en la cúpula del petrismo, es uno de las mayores amenazas para la seguridad nacional.

El hecho de que esté reclutando niños, como sucedió en la ciudad de Medellín, obliga a una intervención inmediata de las autoridades. La justicia no puede cruzar sus brazos. Ya se sabe que la corte suprema, que es un apéndice del socialcomunismo, no hará nada para detener los crímenes que cometen los senadores Petro y Bolívar. Pero la fiscalía sí puede actuar en contra de los cabecillas de la ‘Colombia Humana’ que colaboran con los facinerosos de la ‘Primera Línea’.

Ojalá esta vez, al margen de las posiciones políticas e ideológicas, Colombia cierre filas para rechazar los abusos contra la niñez de los malhechores al servicio de Gustavo Petro. Esta utilización de niños en actividades violentas, además de ser un delito contra la humanidad, es una aberración que pone de presente el talante sádico y demencial de Petro et al.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 8 de 2021