Incrementar significativamente el salario mínimo para 2021 podría tirar al piso todos los esfuerzos de reactivación laboral hechos desde la cuarentena. Aunque tal acción puede que mejore la capacidad adquisitiva de los trabajadores actuales, dificulta notoriamente la contratación de nuevo personal y hasta pone en jaque parte de los puestos existentes. Es un riesgo que no se puede correr en las circunstancias actuales.

Si vemos lo corrido del Gobierno Duque para 2019 y 2020 el Presidente decretó un incremento del salario mínimo del 6%, el cual se tradujo en un aumento real, restando la inflación, del 2.8% y 2.2% respectivamente. Las variaciones más altas en 25 años.

Sin embargo, aunque esta noticia pareciera positiva, la realidad es que no fue así. Por ejemplo, a pesar que en 2019 y gracias a la Ley de Financiamiento el País tuvo la tasa de crecimiento económico y de inversión extranjera más alta en seis años, el desempleo no disminuyó y, de hecho, se estancó y osciló entre el 9.25% y el 12.9%.

Por supuesto, gran parte de esta lógica se debe al choque migratorio de 1.5 millones de personas adicionales que están compitiendo con los nacionales por los mismos puestos, con la diferencia que su mano de obra es generalmente más barata.

No obstante, no deja de ser menos cierto que estos incrementos del salario mínimo aumentan los costos de producción de las empresas y dificultan la contratación de nuevo personal, más aún si se tiene en cuenta que los $877.803 mensuales que recibieron los trabajadores le representan al empleador $1.479.684 con el pago de prestaciones, parafiscales, dotación, riesgos laborales, auxilio de transporte, etc.

Todo esto, sin mencionar el hecho que la formalización acarrea una subida en los costos de entre el 34% y el 46%.

Por esta razón, el Gobierno debe ser supremamente cauto al momento de adelantar las negociaciones y seguramente fijar el monto del salario para 2021. Hasta la fecha, se han logrado recuperar 4.7 millones de puestos perdidos por la pandemia y la tasa de desempleo ha caído 6.73 puntos porcentuales.

Empero, tal tendencia de recuperación se podría estancar con un incremento del salario superior a la inflación, la cual se estima entre el 1% y 2%. Tan es así, que de plano se debe rechazar la absurda propuesta de los sindicatos, quienes viven en un mundo imaginario, irreal y superfluo, exigen aumentos del gasto sin preocuparse por la fuente de ingresos y quieren alzas del 14% de la misma forma que piensan que imprimiendo billetes de manera indiscriminada se paga la deuda del País. Una inflación controlada es lo último que les interesa y solo piensan en mantener enardecida a su base con tal de preservar el control de sus estructuras…

Adicionalmente, es casi imposible lograr que el aumento del consumo generado en los días sin IVA se traduzca en mayor empleo si los recursos extra que perciben las empresas no los pueden destinar a la contratación de nuevo personal que permita responder a la alta demanda, sino que los deben utilizar para cubrir una planta vigente más costosa.

De hecho, esta situación podría terminar incrementando el valor de los productos, dado que al no ser posible mantener una oferta estable los bienes empiezan a escasear y consecuentemente aumentan su precio.

Sin lugar a dudas, en estos momentos el País necesita que la inversión, la recuperación y el crecimiento económico se traduzcan en más empleos, lo cual no se ha logrado y difícilmente se logrará si el salario mínimo continúa teniendo alzas anuales tan altas que ponen contra la pared a los empresarios.

@LuisFerCruz12

Publicado: diciembre 2 de 2020