Luego de la inversión de más de $200 millones de dólares que EEUU destinó para la codificación del genoma humano, se están viendo los resultados con los adelantos de la terapia génica y celular, las cuales tienen el potencial de transformar la medicina y crear un cambio total y concreto en nuestra capacidad para tratar e incluso curar, muchas enfermedades intratables.

El pasado 30 de agosto, la FDA (US Food and Drugs Administration) aprobó el medicamento Tisagenlecleucel (Kymriah TM) para pacientes no mayores de 25 años diagnosticados con Leucemia Linfocítica Aguda (LLA) refractaria o en segunda recidiva.

Esta leucemia es un tipo de cáncer de la médula ósea y de la sangre, en la cual el cuerpo produce linfocitos -células blancas que regulan las respuesta inmunológica- anormales. Esta enfermedad avanza con rapidez y es el cáncer infantil más común. En Colombia, se estima que en menores de 15 años de edad ocurren 497 casos nuevos cada año, lo que representa el 42,5% de todos los tipos de cáncer en la niñez, con una distribución mayor en niños que en niñas.

Tener un medicamento disponible con tan avanzada tecnología, sin duda es revolucionario. Desafortunadamente los costos elevados hacen difícil pensar que en Colombia podamos tener en un corto plazo acceso a este tipo de terapias.

¿Pero qué hará el país para acceder a este tipo de medicamentos, no solo en materia de inversión económica a través del Sistema general de Seguridad Social en Salud, sino a nivel de desarrollo tecnológico y de investigación?

Con la anunciada disminución al presupuesto del 41 % de los recursos directos para Colciencias, que pasaría de $380 mil millones en 2017 a $222 mil millones en 2018, se le da un claro mensaje  a la investigación y al desarrollo de la ciencia en el país.

Aquello, pone en evidencia que para el gobierno Santos, la ciencia y la tecnología, sobre todo en temas relacionados con la salud, no son relevantes, pues no se tiene un plan a mediano plazo con el que Colombia pueda desarrollar tecnologías para el tratamiento y cura de enfermedades o de cualquier otro tipo de dispositivo o insumo que nos lleve un paso adelante en esta materia.

No es una prioridad para la sociedad colombiana ni se ha visto el potencial que tiene la inversión en innovación y tecnología en el desarrollo económico del país. Con el hueco fiscal que deja el recorte, probablemente desaparecerán los programas de investigación y el fomento a las ciencias que se ejecutan hoy en las instituciones educativas.

Santos envía un mensaje contradictorio después de crear el plan decenal de educación y la política de gobierno “Colombia la más educada de Latinoamérica 2025”, pues al disminuir los aportes a la investigación, está limitando cada vez más el crecimiento que Colombia pudiera tener en los años venideros, sumado a las ideas socialistas que rematarían esta posibilidad.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 4 de 2017