El presidente de la Cámara de Representantes, el joven guajiro Alfredo Deluque, ha irrumpido en la política nacional de manera meteórica. Sin grandes antecedentes personales, pero sí familiares, logró llegar al Congreso de la República y quedarse, en un santiamén con la presidencia de la cámara baja.

Hijo del cuestionado dirigente Hernando Deluque Freyle, quien fue elegido como gobernador de La Guajira para el periodo comprendido entre 2000 y 2003, Alfredo creció en medio de escándalos de corrupción. Efectivamente, cuando su padre gobernaba al departamento que lo vio nacer, surgió un fallo del Consejo de Estado, confirmado por la Corte Constitucional, indicando que Deluque llegó al cargo cometiendo fraude electoral suplantando electores, como en su momento lo reportó el periódico El Heraldo, “en los municipios de San Juan del Cesar, Manaure, Maicao, Uribia, Urmita y Villanueva”. En otras palabras, el gobernador, que fue fulminantemente destituido, violó de manera abusiva la ley electoral en 6 de los 15 municipios del departamento de La Guajira.

Aquel fraude electoral tuvo todos los ribetes de una empresa criminal. No solo fue cometido por Deluque como candidato, sino que del mismo se beneficiaron 15 diputados a la Asamblea de ese departamento, razón por la que el tribunal administrativo de La Guajira anuló su elección, argumentando que “un importante número de ciudadanos fueron suplantados, apareciendo en el formulario E-11 un nombre diferente al verdadero titular de la cédula de ciudadanía, lo que en concepto de los demandantes alteró los resultados electorales…un número significativo de ciudadanos sufragaron con la anuencia de las autoridades en diferentes mesas de votación de varios municipios del departamento de La Guajira, a pesar de estar excluidas por decisión del Consejo Nacional Electoral”.

Algunos años antes, en 1998, Hernando Deluque se vio obligado a declinar su aspiración al Senado de la República, cuando integraba la lista de Miguel Pinedo Vidal, luego de que se conociera que la procuraduría adelantaba dos investigaciones en su contra.

Hernando “Nando” Deluque Freyle

El patriarca de los Deluque

Samuel Santander Lopesierra fue el Pablo Escobar de los años 90 del siglo pasado. Construyó una fabulosa fortuna con el contrabando de cigarrillos, el lavado de dólares y el tráfico de estupefacientes. Al igual que el capo antioqueño, Lopesierra quiso llegar al Congreso de la República y lo logró en las elecciones de 1994, desatando un fuerte escándalo en la opinión pública nacional. Antes de asumir su curul, el entonces columnista del diario El Tiempo, Armando Puyana, aseguró que la elección del capo era tan indignante “como si en los Estados Unidos se hubiese dicho que el señor Al Capone iría a Washington como senador”.

En su momento, el partido liberal volteó la mirada frente al prontuario de Lopesierra -conocido en los círculos del hampa como “el hombre Marlboro”- cuyos votos sirvieron para la elección de Ernesto Samper en la presidencia de la República.

Los Deluque forjaron su carrera y su capital político a la sombra de Lopesierra, quien fue capturado en octubre de 2002 en la denominada “Operación Conquistadores” que adelantó la policía de Colombia contra una organización dedicada al tráfico de cocaína y heroína hacia los Estados Unidos y de la que el excongresista era uno de sus principales cabecillas.

11 meses después de su captura, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez suscribió la resolución por medio de la cual Samuel Santander Lopesierra fue entregado a las autoridades antinarcóticos de los Estados Unidos para que fuera extraditado con el fin de responder por los cargos que en su contra tramitaba una corte federal. En 2007, fue hallado culpable y recibió una condena de 25 años de cárcel.

El sector político del “hombre Marlboro”, del que hacen parte los Deluque, desde entonces ha sentido un odio feroz contra el expresidente Uribe y, por supuesto, contra el Centro Democrático y sus aliados. No perdonan que el hombre de la Seguridad Democrática haya concedido la extradición de su patriarca.

La forma arbitraria como Deluque manejó la sesión en la que se votó el proyecto de acusación presentado por el investigador Julián Bedoya contra contra el magistrado Jorge Pretelt, a finales de diciembre pasado, es prueba de la inquina que éste muchacho tiene contra todo a lo que huela a uribismo.

Alias “Santa” Lopesierra, minutos antes de ser extraditado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez

La hora de Alfredo

El destituido exgobernador Hernando Deluque puso todas sus esperanzas en su hijo Alfredo, un joven que pasó sin pena ni gloria por las aulas de la Universidad Externado de Colombia, donde recibió el título de abogado. Una vez obtuvo su diploma, viajó a la ciudad de Londres a hacer un curso de inglés.

A su regreso, fue investido por su padre para efectos de que asumiera el liderazgo de la casa política del “hombre Marlboro”. Heredó las llaves del feudo electoral, con sus votos, pero también con sus vicios.

En 2010, con el aval del partido de La U, Alfredo inscribió su nombre como candidato a la Cámara de Representantes. Su padre, en compañía de sus viejos aliados y socios políticos, se encargó de recorrer los 15 municipios guajiros –esos mismos en los que él hace algunos años perfeccionó un monumental fraude electoral- para promover la candidatura de Alfredo.

La campaña de 2014 fue aún más efectiva. 50.888 personas se dejaron convencer y votaron por él. De la noche a la mañana, pasó de ser el hijo tímido de “nando”, para convertirse en el gran cacique político de su departamento.

Deluque en campaña política en La Guajira

Su paso por el Congreso no ha sido ajeno a los escándalos. Con ocasión de la catástrofe humanitaria que se vive en La Guajira por cuenta de la hambruna que afecta a los niños de la etnia Wayuu, muchas han sido las denuncias en su contra. Se le acusa de ser uno de los políticos del departamento que está detrás de los atracos al ICBF. El se defiende y alega que no ha tenido nada que ver en la contratación del Instituto. No obstante, son muchas las organizaciones que han indicado que su señora madre es la dueña, tras bambalinas, de los contratos de alimentación de los niños de ese departamento.

La directora del Bienestar Familiar, Cristina Plazas valientemente se ha encargado de denunciar que La Guajira está en poder de unas organizaciones criminales integradas por políticos poderosos y empresarios que llevan décadas saqueando al erario.

Alfredo Deluque está en la mira de las autoridades. Una fuente le reveló a LOS IRREVERENTES que la Procuraduría General de la Nación tiene en su poder información que, de llegar a ser confirmada, pondrá en serios aprietos a este joven político cuya carrera ha sido forjada con el ejemplo que recibió del capo extraditado Samuel Santander Lopesierra, “el hombre Marlboro”.

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