Aparece la frase “El que ponga Uribe”, como la respuesta más común cuando preguntan  ¿por quién va a votar?

Los resultados de favorabilidad de los precandidatos presidenciales del 2018, reportados en la última encuesta de Gallup, ofrecen un panorama bastante más definido de lo que cualquiera pudiese imaginar. En concreto, a pesar de los precandidatos cercanos al “acuerdo de paz” que aspiran al sillón presidencial, el pueblo colombiano está esperando el nombre del candidato que resulte ganador en las primarias de la Oposición Unificada.

No importa quién sea el elegido; de hecho, todavía no se ha completado la lista de los aspirantes a la Presidencia de la República por parte del Centro Democrático y el Conservatismo representado por quienes defienden las ideas propuestas por Caro y Ospina en 1849, y no están con las manos untadas de mermelada. Apenas se están discutiendo los mecanismos para elegir a este candidato, evento que seguramente se desarrollará con orden, dado el compromiso y seriedad del pacto suscrito entre los ex presidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana.

En el mes de Mayo, dando inicio a la pre-campaña presidencial, otra firma especializada en sondeos de opinión, Polimétrica, realizó una encuesta en cuyos hallazgos aparece la frase “El que ponga Uribe”, como la respuesta más común cuando preguntan  ¿por quién va a votar en las elecciones presidenciales del año entrante? Es evidente, por lo que estamos observando, que una vez se conozca el nombre del candidato que está esperando el electorado, empezará a crecer de forma sostenida e imparable, en la carrera por la presidencia.

Por su parte, se debe subrayar que la encuesta de Gallup, publicada del 27 de junio, indica que la imagen de Juan Manuel Santos sigue en el sótano; esto significa que el Nobel y sus propuestas no despiertan mayor interés, asunto que es apenas lógico, pues nadie es ajeno a la realidad de nuestro país en estos momentos: estamos engañados, desconocidos como ganadores del plebiscito, con el agua al cuello y perspectivas económicas inciertas.

Resaltamos como un hecho contundente la imagen negativa de los precandidatos cercanos a las Farc, o que han sido aliados políticos del régimen castro-narco-chavista en Venezuela. Eso demuestra que los colombianos no queremos sufrir lo que está sucediendo en el país de Maduro.

Quienes han orquestado la farsa de La Habana, pueden decir lo que les parezca, pero el pueblo raso sabe que lo que hay por debajo de la ruana no le conviene. Nadie quiere un ejército arrodillado al narcotráfico, integrado por sujetos que se han vendido cual meretrices al dinero de la droga. Nadie quiere volver a ser señalado como hijo de un Estado que no merece ningún respeto.

Amable lector, ¿se tragó el cuento de la entrega del 100% de las armas por parte de las Farc, o cree que buena parte de las mismas fueron enviadas a Venezuela para apoyar a los asesinos que están masacrando al pueblo en las calles de Caracas? ¿Seguro que es traición a la patria no estar de acuerdo con lo pactado por Santos con las Farc, cuando el constituyente primario fijó su posición de rechazo, en las urnas, el 2 de octubre de 2016? ¿La principal operación de lavado de activos ilícitos de la historia humana, auspiciada por parte de las Farc y avalada por Santos y sus negociadores, va a pasar de agache?

Las respuestas a esas preguntas, son la motivación principal de los electores que en mayo de 2018 evitaremos a toda costa que la estrategia de las Farc termine triunfando. Estamos seguros que, de no presentarse ninguna trampa por parte del gobierno, Colombia se hará sentir nuevamente en las urnas: dirá No a las oscuras intenciones de las Farc y el Foro de Sao Paulo; Sí a la Libertad.

Con todo respeto: ¿Por qué han cerrado más de 200 emisoras comunitarias en los últimos 8 años? ¿La idea es amordazar a la gente del común, para abrirle los micrófonos al comunismo? ¿Será que eso les gusta a los grandes barones de los medios de comunicación? Abramos los ojos, porque sin medios libres no hay Democracia.

Soy profundamente demócrata, por esta razón no soy de ninguna manera socialista. La democracia y el socialismo no pueden ir juntos. No se puede tener las dos cosas.” (Alexis de Tocqueville).

@tamayocollins

Publicado: julio 5 de 2017