Juan Manuel Santos envía una pésima señal con las maniobras mañosas que está haciendo para evitar ponerle la cara al consejo nacional electoral, tribunal que lo investiga por las evidentes irregularidades e ilegalidades que se cometieron durante sus dos campañas presidenciales. 

Así mismo, el expresidente y premio Nobel de Paz, se ha valido de toda suerte de gestiones oscuras para evitar que las investigaciones penales que se le adelantan en la comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes, no avancen.

Lo primero que hizo, fue garantizar que la presidencia de esa célula del congreso, quedara en manos de un sujeto oscuro y sumamente cuestionable: John Jairo Cárdenas, un congresista caucano que, además de obrar como un obsecuente santista, fue beneficiario del río de dinero que corrió durante la campaña reeleccionista de 2014, cuando la empresa Odebrecht giró miles de millones de pesos que fueron útiles para catalizar la victoria de Juan Manuel Santos Calderón. 

Resulta absolutamente inaceptable que un sujeto como Santos, que tanto predicó su supuesta pulcritud, se esconda -como un vulgar ladrón de carros- y no le ponga el pecho a los cuestionamientos que se le hacen. 

Ese individuo que gobernó durante 8 años a Colombia, está en la obligación de asumir con entereza la situación, y aclarar todas las dudas que hay respecto de la financiación de sus campañas presidenciales. 

Que los bandidos de las Farc hagan toda suerte de maniobras para evadir la acción de la justicia, no tiene por qué extrañar a nadie, pero ese comportamiento es completamente inaceptable en una persona que ocupó el más alto cargo de la nación. 

Santos huye, porque sabe que la justicia tiene suficientes pruebas en contra suya. Él directamente participó en las reuniones en las que se selló el acuerdo en virtud del cual, Odebrecht entregó el dinero con el que se le torció el pescuezo a las elecciones -específicamente, la segunda vuelta- del año 2014. 

Esteban Moreno, que hizo las veces del idiota útil de Santos y que fue la persona que movió buena parte de los aportes hechos por Odebrecht, ha dicho que él contará todo lo que sabe cuando la justicia lo requiera. 

Llama poderosamente la atención que, a pesar de las pruebas que hay contra ese sujeto -que también tiene información delicada en contra del expresidente Gaviria y de su polémico hijo, Simón- la fiscalía haya hecho hasta lo imposible por dilatar la imputación de cargos en su contra. Pareciera que el interés de la justicia es el de proteger a Moreno, porque así está protegiendo a Santos. 

A ese expresidente, hay que plantearle un desafío: si la honestidad que él tanto cacarea es cierta, entonces que sea valiente y comparezca ante los jueces, que aclare la situación y presente las pruebas que confirmen la supuesta pulcritud de las cuentas de sus campañas. No le quedará fácil, pues de entradita, su gerente, el delincuente Roberto Prieto, está tras las rejas, cumpliendo la pena que ya le impuso la justicia de nuestro país.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 19 de 2019