A Gustavo Petro ‘le salió el tiro por la culata’: acusó, mancilló, lanzó ráfagas de improperios contra sus detractores, y resultó ser peor de lo imaginado. 

Después de tanto tiempo mostrándose como un ser incorruptible, impoluto, y verse a sí mismo como un paradigma en materia de ética y moral, se supo que Petro ‘sí tiene cola que le pisen’. 

Al senador lo cogieron, como dice el dicho, ‘con las manos en la masa’. Un video revelado en plenaria de Senado por la senadora Paloma Valencia lo mostró recibiendo, por fajos, altas cantidades de dinero cuya procedencia es dudosa, en medio de una escena clandestina y con más de un ingrediente propio de bandidaje.

Las primeras explicaciones sobre el suceso las entregaron, de manera independiente, él y su abogado; el primero aseguró que la suma correspondía a un préstamo del arquitecto Simón Vélez, y que le fue entregada de manos de Juan Carlos Montes porque él fungía como intermediario; y el segundo dijo que se trataba de una recolección de recursos de simpatizantes. La contradicción da para pensar que ‘aquí hay gato encerrado’. 

Son varios los interrogantes que sobre este particular el senador no logra aclarar, por ejemplo: ¿por qué razón Vélez niega haberle prestado el dinero?, ¿en qué fecha ocurrió?, ¿cuál fue en realidad la suma recibida? y ¿por qué en efectivo?

Lo que sí quedó claro luego de la escandalosa revelación es que Petro es el corrupto (saltarse la ley es corrupción) a diferencia de los muchos que ha señalado sin argumento alguno y que en múltiples casos sí tienen las manos limpias. El video evidenció que la contratación multimillonaria a la que accedió durante su alcaldía el señor Montes, es un vil ejemplo de nepotismo. Como quien dice que ‘escupió a lo alto y le cayó en la cara’.

Es de conocimiento público que Montes fue el contratista encargado de tapar los huecos de la ciudad de Bogotá durante el gobierno de Petro, utilizando una máquina experimental bastante cuestionada, con la que logró signar un contrato por más de 11.000 millones de pesos, que sería producto de la negociación verbal adelantada el mismo día en que Montes le entregó el dinero en cuestión, cuando Petro asegura que él (Montes) también iba en el negocio, y este responde que sus intenciones “son de trabajo”.

Sobre lo ocurrido con ese dinero ya hay una denuncia interpuesta por el penalista Abelardo De La Espriella, quien tiene una larga explicación sobre el origen del dinero recibido por Petro, el cual provendría de las arcas de alias ‘El Loco’ Barrera.

En el ámbito jurídico serán las autoridades quienes determinen la responsabilidad de Gustavo Petro en la comisión de los delitos que le adjudicó De La Espriella; en el ámbito moral serán los ciudadanos los encargados de juzgar al senador, quien por ahora solo tiene algo seguro, y es que deberá cargar con el estigma de no ser el hombre sin mácula que ha querido hacerle ver a la opinón pública, sino uno más de esos que abundan sin escrúpulos. 

@JenniferAriasF

Publicado: diciembre 7 de 2018