El presidente Santos con el sol en el ocaso y con el cuestionado prestigio de su gobierno a cuesta, deja el poder después de ocho años aciagos en la dirección del Estado. Aunque ya va de salida, no por eso deja de ser un hombre de cuidado en la presente jornada electoral del 27 de Mayo para la presidencia de Colombia 2018 – 2022, donde tiene sus candidatos preferentes.

Ocho años de oscurantismo (donde hasta hubo hechicería), que agudizo las diferencias y propicio una división entre los colombianos como nunca antes se había vivido.  Tanto que recuerda los tiempos de la Guerra de los Mil Días.

Tanta es la mala suerte del presidente que puso en contra hasta la propia naturaleza. Los chinos llaman a este fenómeno “El Mandato de Cielo”, que cuando un gobernante es tan malo, todo lo concerniente a él es un desastre; dejando una pésima economía, desajuste en las instituciones que han atentado contra el estado de derecho, la manipulación de los poderes públicos y los desastres naturales de gran envergadura que han traído tristeza a los colombianos.

El presidente, no solo sale con una aceptación muy baja sino que la mantuvo así durante los ocho años de su gobierno. Teniendo esto una clarísima explicación: ante la poca aceptación de sus ideas políticas se dedicó a “manosear” a cuantos se opusieran, para así poder imponerlas. En un acto casi de desprecio por sus connaturales, demostrando que poco le importa tener buen prestigio en su casa. Y tratando siempre de buscarlo en el exterior. El cual pudo tener en algún momento, aunque muy brevemente.

Pero nada hay oculto bajo el sol. Y se han ido desvelando las argucias usadas para su efímero buen prestigio externo: la de usar periodistas para acrecentar su buen nombre, la duda que deja los ilícitos de algunos miembros del comité del Nobel, las pésimas noticias acerca de la seguridad de los colombianos y sus altos índices de delincuencia urbana.

En tiempos modernos las noticas vuelan. El internet ha convertido el mundo en un único vecindario y todos han ido enterándose en el desastre en que deja a Colombia. Hace pocos días una informada periodista española lo desvelo, poniendo en duda todo lo que argumentaba, quedando como un niño de primaria cuando no sabe la lección. No parecía un estadista, aunque nunca lo ha sido.

A la fecha de hoy Colombia es un verdadero desastre. Y lo triste es que en la próxima contienda electoral puede haber peores candidatos. Uno muy fuerte, porque es el favorito del presidente, que continuaría con su nefasto legado. Otro que lo empeoraría aún mucho más. Aunque hay otro que encarna la esperanza de salir de este horrible atolladero, que cala mucho en la preferencia de los colombianos. Pero hay incertidumbres en la transparencia de la contienda y cualquier absurdo puede ocurrir.

En política los países latinoamericanos no tocan fondo, como lo demuestra la elección en Venezuela. Sin explicación alguna gana el sátrapa de Maduro a pesar de la terrible situación que vive el pueblo venezolano.

@rodrigueztorice

Publicado: mayo 24 de 2018