El 15 de octubre se cumplirán ciento cinco años del asesinato de Rafael Uribe Uribe. Se conoce su vida militar: triunfos, derrotas y la guerra de los mil días en defensa de su partido; se ignoran sus propuestas, muchas vigentes después de cien años. Parten de esta frase: “Yo he podido renunciar, como en efecto he renunciado de una vez por todas y para siempre, a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas”.

Sintetizar su vida ejemplar es difícil, sus intervenciones en el Parlamento como único representante por el Partido Liberal, llenan tres libros; como embajador escribió los dos tomos de su libro Por la América del Sur, un tratado que analiza cada uno de los países visitados y contiene propuestas para aplicar en el nuestro; estando prisionero escribió el Diccionario Abreviado de Galicismos, Provincialismos y Correcciones del Lenguaje; pero la síntesis de su tarea no la aboco aquí, la dejo en manos del excelente resumen que hizo Otto Morales Benítez. La iré publicando por fases en futuras columnas.

Al excluir su vida militar vale destacar esta muestra de gallardía en la carta dirigida a su adversario, el general Pedro Nel Ospina:

Estimado Pedro Nel:

“Conveniencias de guerra me aconsejan cederte a Corozal. Ahí te lo dejo con sus fiebres, su hambre y su aspecto antipático. Por no dejar ociosos a mis soldados, por ejercitarlos en construir fortificaciones, por meter algo de miedo sobre defender la plaza o morir sobre sus ruinas, me entretuve en arreglarla como para resistir de veras, pero sin haber tenido nunca el ánimo de hacerlo. Tiene todavía la revolución mucho horizonte y mucho porvenir como para encerrarme en cualquier cascarón de pueblo, solo por el que dirán.

He cuidado de los heridos y enfermos conservadores de que me hice cargo por la capitulación mejor que si hubiesen sido liberales. Puede que algunos se quejen por lo descontentadizos, pero tengo atestaciones de ellos mismos que comprueban mi buen manejo. No hago mérito de ello sino para exigirte la reciprocidad. Aquí y en Sincelejo quedan algunos de los míos incapacitados para seguirme, te los recomiendo en la seguridad de que los dejo en poder de un caballero y de un cristiano.

A propósito: me complace tenerte como contrincante, Entre los dos no perderemos esfuerzo para civilizar la guerra.”

Tu condiscípulo y amigo,
Rafael Uribe Uribe

El Rincón de Dios

“El General venció, cuando todos pensaron que había sido vencido, triunfó ungiendo con su sangre el que debía ser el templo de la democracia, levantó su bandera cuando todos pensaban que recogían despojos. El General sabía que la espada podía ser guardada, que la lucha fratricida podía ser convertida en un río de clemencia, de dignidad, de esperanza.”

@rafuribe

Publicado: agosto 15 de 2019