De ella, dice Otto Morales:

Su libro Discursos Parlamentarios, reúne debates capitales para entender parte de la historia colombiana… Los debates en el Congreso de 1886 lo señalaban como un orador elocuente, sin estridencias; con conocimiento de los debates en que enjuiciaba, con precisión jurídica y abundancia de datos sobre la realidad nacional.

Él adelantó varios debates: el capítulo relacionado con los “representantes espurios” es un reclamo por haber anulado las elecciones de varios hombres de la alta inteligencia nacional y de la más encumbrada garantía de pulcra dirección en los estudios sobre la vida colombiana. Él pide se repongan las disposiciones que negaron las credenciales a Santiago Pérez, Aquileo Parra, Luis A. Robles, Salvador Camacho Roldán y Ezequiel Abadía. Manifiesta que ha sido un atropello a la verdad electoral. Durante varios días presenta argumentos muy sólidos. Finalmente, su proposición es negada con el voto solitario suyo. Le toca, entonces, a él solo representar a la totalidad del liberalismo colombiano.

En lo referente a las “facultades omnímodas”, es otro afán suyo porque se derogue la ley 61 de 1888, conocida históricamente como la “ley de los caballos”, firmada por Rafael Núñez. Ella autorizaba, sin limites, al ejecutivo para prevenir y reprimir los delitos contra el Estado, sin definirlos; para atajar las conspiraciones con métodos expeditos, para borrar del escalafón a cualquier militar, para inspeccionar y vigilar las asociaciones científicas y los institutos docentes. Con un agravante: además de las penas que imponía el gobierno, las personas quedaban responsables ante las autoridades judiciales. Como es elemental, no fue escuchado.

Sus intervenciones a favor de la independencia de Cuba buscaban una solidaridad nacional. Son textos con menciones certeras a los principios de autonomía y derecho de los pueblos a determinar el gobierno que se desea. Al finalizar sus exposiciones, un grupo de parlamentarios presenta una proposición que, inmediatamente, produce la reacción de Uribe Uribe, la cual se manifiesta en el texto que él redacta, somete a discusión y dice: “En consecuencia de lo que acaba de aprobarse, la Cámara es de opinión que fue un positivo error el que cometieron los próceres de nuestra emancipación al romper los lazos que ataban al país a la metrópoli española; y se permite excitar al Poder Ejecutivo para que entable negociaciones a fin de volver la patria al estado de Colonia, y arregle la indemnización de perjuicios causados a España por nuestra injustificable conducta”…

Se incluyen los debates en los cuales formuló reparos a los nuevos gravámenes de la Regeneración, que eran excesivos y amenazantes en el caso del café. Es otro momento culminante de sus luchas por el grano. Él previó sus posibilidades como elemento esencial dentro de la economía nacional.

Son muchos otros proyectos que recoge el volumen, que deja comprender las múltiples muestras de interés por las más primordiales cuestiones del Estado. Allí́ incluye el discurso en el cual enuncia la necesidad de la creación del Gran Caldas, señalando los limites. Esta convicción la expresó después en varios proyectos que tedian a ese objetivo. Fue el precursor de ese admirable departamento. No se le ha hecho el reconocimiento que merece.

Se detiene, también, en las reformas civiles y judiciales; en la libertad de pensamiento, garantizando la de la prensa; en el examen de las dificultades que crea la deuda exterior y en los tratados de limites con Venezuela.

Continuará.

El Rincón de Dios

“No puedo dejar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar”: Madre Teresa de Calcuta.

@rafuribe

Publicado: noviembre 22 d 2019