El exsuperintendente santista, Pablo Felipe Robledo es uno de los sujetos que con más rabia e inquina se ha encargado de perseguir, calumniar y constreñir al uribismo. Cuando fungía como funcionario de Santos, primero desde el ministerio de justicia y después desde la superintendencia de Industria y Comercio, Robledo se convirtió en un verdadero policía político que desató la ira del Estado contra aquellos empresarios que no caminaran, ciega y obedientemente, al ritmo del gobierno que le entregó la democracia de nuestro país a la banda terrorista de las Farc. 

Terminada la administración Santos, Robledo ha tratado desesperadamente de abrirse un espacio en la vida pública. Sin mucho éxito, puso a rodar su nombre como posible candidato a la alcaldía de Bogotá. Cambio Radical, su partido, se opuso radicalmente a esa aspiración, razón por la que el exsuperintendente resolvió acercarse a Miguel Uribe. Cuando vio que en esa campaña no hay espacio para sujetos cuestionables, dio la voltereta y ahora funge -a través de su cuenta de Twitter-, como uno de los más entusiastas promotores virtuales de la candidatura de Carlos Fernando Galán.

Algo que ha generado extrañeza y mortificación en los círculos uribistas es que, a pesar de sus ataques violentos contra el presidente Uribe, contra el Centro Democrático y hasta contra ministros del gobierno Duque, la presencia de Robledo haya sido aceptada en la Casa de Nariño en un homenaje a los tenistas Robert Farah y Juan Sebastián Cabal.  

Otra faceta del cuestionado Pablo Felipe Robledo, es la de fungir como juez moral de la República, papel que no le queda muy bien, pues antes de empezar a señalar a terceros, debió haber obligado a que su hermano Carlos le pusiera la cara a la justicia y a la sociedad por su participación en la empresa de libranzas Elite, compañía que literalmente captó y se robó más de $1.5 billones de pesos. 

Robledo, valiéndose de su capacidad de influencia en el gobierno Santos, hizo lo que estuvo a su alcance para salvar a su hermano del escándalo. Hoy, contra Carlos Robledo del Castillo no hay una sola investigación por el desfalco de Elite.

El exsuperintendente Robledo acompañando a su hermano en una presentación de la pirámide “Élite”.

En múltiples ocasiones, Robledo ha descalificado a personas cercanas al uribismo, endilgándoles cercanía a grupos y organizaciones ilegales. No deja de llamar la atención que esa sindicación provenga de alguien que se ha encargado de esconder -hasta ahora- su pasado. 

Robledo, oriundo de la ciudad de Pereira, fue criado por su padrastro, el coronel Luis Felipe Becerra Bohorquez.

Se ha podido establecer que el coronel Becerra, padre de crianza del exsuperintendente, era un empleado de las estructuras delincuenciales que operaban en el norte del departamento del Valle, especialmente del grupo liderado por el capo Wilber Varela, alias Jabón. Así mismo, el exoficial fue condenado por haber encubierto y facilitado la masacre de Riofrío, crimen ocurrido en 1993 y en el que 13 campesinos, casi todos pertenecientes a las familias Ladino Ramírez y Molina Solarte, fueron brutalmente asesinados.

Narcotraficante Wilber Varela, alias “Jabón”

En febrero de 1999, encontrándose prófugo de la justicia, el padrastro de Pablo Felipe Robledo, fue asesinado en la ciudad de Cali, en un ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes. 

Los delitos de sangre no existen, ni mucho menos. Pero no deja de ser llamativo que Pablo Felipe Robledo, que señala a diestra y siniestra, que hace desafíos públicos como el que recientemente le planteó a una candidata a la alcaldía de Pereira, exigiéndole el compromiso de renunciar en caso de que se le demuestren vínculos con ilegales, sea tan riguroso con todos, menos con él y con su propia familia. 

Trino de Pablo Felipe Robledo, desafiando a la candidata Adriana López

Esta es una historia que hasta ahora empieza a escribirse, pero lo cierto es que la doble vida del doctor Pablo Felipe Robledo es en extremo parecida a una película de terror. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 21 de 2019