El pasado domingo, cuando se conocieron los resultados de las elecciones, Juan Manuel Santos tuvo que sentir gélido su cuerpo al registrar el aplastante e indiscutible triunfo de la oposición liderada por el presidente Uribe.

El mensaje de los colombianos fue claro: el pueblo engañado, traicionado y estafado por Santos, pasó la cuenta de cobro, votando masivamente por el partido de la oposición.

Como se había expresado en este portal, las elecciones del 11 de marzo, además de elegir al nuevo Congreso y a Iván Duque como candidato presidencial, debían ser un plebiscito de rechazo a Santos, a las Farc, a la corrupción, al desgobierno, al mal manejo de nuestra economía y, por supuesto, al menoscabo institucional que se ha sufrido en nuestro país desde el mismo instante en que el gobierno asumió el 7 de agosto de 2010.

Los compinches del régimen santista están en el ocaso de sus carreras. El corrupto Armando Benedetti, desesperado, logró recuperar su curul en el senado, a pesar de las múltiples sospechas que pesan contra él por su participación en actos de corrupción, los cuales lo tienen en la mira de la corte suprema de Justicia y por los que el gobierno de los Estados Unidos le canceló la visa.

Mientras el Centro Democrático consolidó su presencia en el Capitolio, los partidos de la coalición santista perdieron terreno. Fueron castigados por el pueblo que no los perdonará por haber sido cómplices del gobierno traidor.

Hasta último minuto, Juan Manuel Santos intentó maniobrar para impedir el arrollador triunfo del uribismo. El registrador, cuya transparencia y honestidad están en tela de juicio, debe ser investigado para efectos de esclarecer realmente cuál fue el motivo por el que misteriosamente se agotaron las papeletas de la consulta de la oposición, precisamente a la hora en que más flujo de electores había en los puestos de votación. A pesar de la evidente trampa, más de 6 millones de colombianos le hicieron frente al gobierno y depositaron su voto, la mayoría de ellos -4 millones- por el uribista Iván Duque.

¿Por qué tanto interés de Santos por impedir el triunfo de la oposición? Es evidente que el gran temor del presidente es que el próximo gobierno encuentre las pruebas de todas las fechorías cometidas por él y sus más cercanos colaboradores. Es muy posible que a partir del próximo 7 de agosto se descubra, por ejemplo, la verdadera magnitud del maridaje entre Santos y la empresa Odebrecht, compañía a la que el presidente le vendió la dignidad de la República.

Pero el pueblo es soberano. En 2016, el régimen trató de imponerse en el plebiscito acusando a los simpatizantes del NO se ser “enemigos de la paz”. Santos amenazó con guerra en las ciudades, con ríos de fuego y dolor si el NO ganaba. Igualmente, aceitó a la gran mayoría de medios de comunicación para que hicieran proselitismo a favor del SÍ. Aquello no fue suficiente para amilanar el espíritu independiente de los colombianos que masivamente dijeron NO. Un año y medio después, el 11 de marzo pasado, ratificaron su voto, respaldando la consulta de la oposición y votando a favor de los candidatos del Centro Democrático.

Santos va a jugarse sus restos. Aquel es un sujeto que no tiene límites. Por eso, no se puede bajar la guardia. Los organismos de control deben estar a la altura de las circunstancias e intervenir de manera inmediata a la Registraduría para efectos de neutralizar esa amenaza, empezando por suspender de manera inmediata al señor Juan Carlos Galindo, un hombre que no goza de la confianza ciudadana ni de la oposición. En las últimas horas, el presidente Uribe ha hecho pública su queja por el hecho de que la Registraduría le esté entregando información equivocada al Centro Democrático, partido que está revisando, a través de expertos, los resultados de las elecciones, pues al parecer hay inconsistencias en las cifras reveladas por las autoridades electorales.

Falta poco para que se acabe la horrible noche de este gobierno que hasta último minuto hará lo que esté a su alcance –dentro y fuera de la ley- para impedir el triunfo de la oposición. Hay 3 tareas por delante: redoblar esfuerzos, afianzar la candidatura de Duque y aumentar el caudal electoral de cara a las elecciones para ganar en la primera vuelta.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 14 de 2018