El 5 de mayo la subdirectora de Vanguardia Liberal, publicó una llamativa columna de opinión titulada: “¡Ay, los corruptos!” desde la cual tímidamente mencionaba sin nombre “al funcionario que tras un corto tiempo en lo público ahora es el dueño de casas, fincas y hasta cuadrillas de caballos; el ex gobernador que pasó de tener una modesta pensión a andar en Porsche” entre otros ejemplos.

Me sorprendió que la subdirectora de un medio con una Unidad Investigativa a bordo, quien además cuenta bajo su mando con un grupo de periodistas, no se atreviera a mencionar nombres, por lo cual, resultaba un globo. Por ello, desde mi cuenta de Twitter, la invité a que adjudicara nombres para contar la historia completa y me tomé el tiempo de darle nombres a sus gaseosas sindicaciones.

No es la primera vez que se habla del incremento del patrimonio no justificado del exgobernador Hugo Aguilar, varios medios han denunciado públicamente el particular caso; el periódico El Tiempo en una ardua investigación, informó sobre una mansión de más de dos mil quinientos millones de pesos y una finca llamada La Panachita debido a que quienes la conocen, manifiestan que es una réplica del Parque Nacional del Chicamocha -Panachi-, los dos predios, construidos paralelamente. (Por estos días, la Corporación Panachi es cuestionada por serias irregularidades de carácter penal y administrativo).

Hugo Aguilar, afirmó para la época, que dicho predio pertenecía a sus hermanos y sus cuñadas pero que él no tenía nada que ver. Su suegra, manifestó que los recursos para la adquisición de la finca La Panachita, se debían a una herencia familiar, a la venta de un ganado y préstamos bancarios; pero para nadie en Santander es un secreto que la suegra del exgobernador era una humilde señora que vendía almuerzos en un municipio de Santander.

El hecho, también fue escándalo de un par de días y al poco tiempo, de forma extraña, como se relata en el libro Las Siete Vidas de la Gata de Alfredo Serrano, un fiscal de apellido Quiñones durmió el proceso.

Hablar de corrupción está de moda, tan de moda está, que son los corruptos quienes hablan con más vehemencia sin entrar en detalles, hablan de forma general, se suman a la ola de indignación que nos tiene consternados a los colombianos y llega un punto, en el que a veces miro alrededor y me pregunto si vale la pena seguir quejándome por ello, cuando hay voces más fuertes que la mía, que gritan más alto y son el vivo ejemplo del cinismo. La mejor forma para señalar, es hablar con pruebas, sin miedos y de frente. Felicito a Diana Saray quien se tomó la molestia de publicar la evidencia en donde muestra al exgobernador Hugo Aguilar, montado en su Porsche. Obviamente, Diana no podrá mencionar al otro funcionario que “en un corto tiempo pasó a tener un gran capital”, igual, se trata del concuñado de Hugo Aguilar, a quien me he referido dos veces desde este portal con pruebas (Ver A una réplica unas pruebas).  Pero ¿qué sacamos los medios destapando ollas putrefactas si los entes de control no hacen nada?

Ahora vemos a Hugo Aguilar junto a sus hijos, aliados a German Vargas en eventos en donde el futuro candidato presidencial hace politiquería, repartiendo casas con recursos de la Nación.

Seguimos viendo la burla en nuestras caras y seguimos “gritando” hasta perder la ultima noción de institucionalidad que nos queda.

Este país se desbordó, por eso yo marcho el próximo 1 de abril. No marcho por alguien, marcho por Colombia.

P.D. Fiscal General de la Nación, la familia Aguilar manifiesta sentirse relajada con usted. ¿Será que he perdido mi tiempo denunciando bajo su política de bolsillos de cristal o es solo una ilusión óptica que ellos tienen debido a su cercanía con Cambio Radical?

¿Para cuándo resultados anticorrupción en Santander?

@LeszliKalli

Publicado: marzo 29 de 2017