Hablar de El Heraldo es hablar de Barranquilla. Durante más de 85 años este diario ha marcado la pauta de las noticias en la costa caribe, al mismo tiempo que ha crecido de la mano con la ciudad que hoy en día es ejemplo de desarrollo en Colombia.

Su acuciosidad periodística y la conexión que logró consolidar con sus lectores lo han posicionado como un referente de los medios no solamente a nivel local, sino nacional. En otras palabras, la incidencia de su contenido no es exclusiva del devenir de la población de la arenosa, toda vez que también se lee con agrado en gran parte de la geografía colombiana.

Por eso, el periódico no podía designar a cualquier persona como su siguiente Director. La responsabilidad histórica que tiene ese cargo no es menor, más aún cuando detrás del escritorio principal de la institución han estado verdaderos referentes del periodismo nacional.

Por ejemplo, cómo olvidar a Ernesto McCausland, quien le entregó 33 años de su vida a este oficio y que fue un digno hijo de El Heraldo. Aunque los inexplicables designios de la existencia decidieron llevárselo hace 7 años, su legado está más vivo que nunca y es un modelo indiscutible de liderazgo que trasciende el tiempo.

En este contexto, la designación de Erika Fontalvo como nueva directora del diario no pudo ser más apropiada. La experiencia de más de 25 años de ejercicio profesional en los más importantes escenarios del periodismo nacional es un nuevo aire que oxigenará al periódico y no tengo la menor duda que potenciará su crecimiento.

Ahora bien, valga decir que el reto que ella afronta es supremamente interesante. En un País tan polarizado como el nuestro la transmisión de información veraz, a diferencia de las dinámicas que rodean las redes sociales, es cada vez más fundamental.

Además, la neutralidad del periodismo es una imperiosa necesidad frente a la cual no se puede hacer la vista a un lado. Y no es que crea que los periodistas no deben tener posiciones políticas, dado que pretender eso es sencillamente absurdo.

Empero, lo que sí se debe propiciar es que al lector se le brinde un contenido equilibrado que le permita, después de analizar las diferentes posturas, forjar su propia conclusión. Así como el adoctrinamiento radical tanto de izquierda como de derecha es malo, también es perjudicial que los medios se obnubilen por las tentaciones de la coyuntura y no le permitan al receptor de la información tener diversidad en el contenido.

A El Heraldo, que supo ser mi casa, todo mi cariño y gratitud.

A Erika, todos los éxitos en esta gran misión.

@Tatacabello

Publicado: enero 24 de 2020