Se ha dicho insistentemente que Daniel Samper Ospina, sobrino del narcopresidente Ernesto Samper, considera que su humor es del nivel del de Les Luthiers. Se sobrevalora el descendiente del testaferro político del ‘Cartel de Cali’. 

El de él es un trabajo ramplón, predecible, repetitivo, pero sobre todo ofensivo y maltratador. Viola los derechos de los niños para ajustar cuentas con sus opositores políticos e ideológicos. Descalifica a quienes no piensan como él haciendo mofa de sus defectos o limitaciones físicas. 

Sus cada vez menos leídas columnas -ahora las publica en un blog promovido por delegados del expresidente Juan Manuel Santos- emanan de una plantilla. La estructura es idéntica, con alteraciones de situaciones y personas. 

Samper es un tipo decadente. Su supervivencia profesional se limita a la vigencia que procura inyectarle un locutor de radio y al bajísimo tráfico que registra el portal para el que empezó a escribir luego de su salida de la revista Semana.

Las enfermedades mentales han despertado las alertas de los profesionales de la salud que desde hace muchos años han advertido de una epidemia de este tipo de dolencias.

EL riesgo ha aumentado exponencialmente luego de la pandemia del COVID-19 por los efectos devastadores que el virus dejó en millones de personas que en un abrir y cerrar de ojos sufrieron una alteración absoluta de su vida. 

Las depresiones y otras patologías aumentaron a una gran velocidad. Los cuadros de ansiedad superaron todas las previsiones de los expertos en salud mental, disparando todas las alertas de los sistemas de sanidad en el mundo. 

El suicidio es una tragedia que padecen millones de hogares en el planeta. Solo un miserable puede hacer chistes valiéndose de situaciones como esa, que destroza para siempre a los seres queridos de quienes toman la decisión de acabar con sus propias vidas. 

Al “genial” Samper Ospina se le ocurrió la brillante idea de hacer una columna burlándose del suicidio. Ese sujeto siempre ha dicho que su trabajo es en “clave de humor”, pero no se ve por ninguna parte el “humor” en el artículo en cuestión que, como es natural, despertó una muy legítima indignación en miles de personas que han sufrido o aún padecen enfermedades mentales, y que han tenido que lidiar con ideas fijas relacionadas con el suicidio. 

Es más. Samper, que tanto habla de la “empatía” -término inmundo acuñado por la extrema izquierda- al menos debería observar un mínimo de ella en relación con su propia familia, donde seguramente hay miembros que presentan delicados cuadros clínicos psiquiátricos.

Muchos se preguntan porqué han fracasado los emprendimientos periodísticos en los que participan Samper y sus socios -como es el caso de Coronel-. La respuesta es evidente. Ellos, por su talante, su mezquindad, su vanidad y su falta de humanidad, se han encargado de ganarse el repudio de la gente. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 16 de 2022