Germán Vargas Lleras aprendió la política desde cuando se paseaba en pantalones cortos sobre la mesa del consejo de ministros en el gobierno de su abuelo el Presidente de la República Carlos Lleras Restrepo. Por eso y además por su formación académica, su temperamento y carácter, difícilmente, alguien le puede meter los dedos en la boca en esa materia. Y como dicen en mi pueblo cuando alguien sabe de política: “ese ha tomado mucha cerveza y ha comido bastante morcilla”.

Hace unos meses le escribí al exgobernador de Santander Richard Aguilar, tras el retiro de la fugaz candidatura a la Cámara de Representantes de Johnny Peñaloza, de Cambio Radical. Le exprese literalmente: “eso impacta negativamente su candidatura y borra a su padre de la política. Y terminará beneficiando a Opción Ciudadana y al Centro Democratico. Y si así lo pensó, es usted un buen jugador de póker, y si no, se la hicieron por dentro de su campaña”. Lo anterior, con la salvedad que ya le había anunciado que “el establecimiento es implacable” y que “Vargas Lleras, le guarda su coscorrón, y se lo pega cuando usted menos piense”.

Pues dicho y hecho. La semana anterior, el candidato presidencial Germán Vargas Lleras no asistió a un evento preparado en Cenfer de Bucaramanga por Hugo Aguilar y su hijo Richard, este último candidato al senado por Cambio Radical. Como a la novia que dejan vestida en la puerta de la iglesia sin llevarla al altar, así quedaron padre e hijo y todos los invitados a la fiesta, quienes pasaron el trago amargo, sin champaña ni vino; a secas. Se notaba la cara de angustia en los asistentes a la formalización del matrimonio entre los Aguilar y Cambio Radical. El novio no llegó.

Y es que el compromiso tenía como arras confirmatorias, que Richard Aguilar aspiraría al Senado de la República y su padre el Coronel Hugo Aguilar pondría el candidato a la Cámara de Representantes. Pero al desmontarse la candidatura de Johnny, las huestes de los dos varones electorales, en la campaña de cámara, resultaron orientadas como por arte de magia, hacia dos candidatos del Centro Democratico y una candidata de Opción ciudadana.

Esa circunstancia incomodó a Germán Vargas Lleras, a quien le dijeron que en Oiba por ejemplo, de donde era originaria la candidatura de Johnny, estaban impulsando a Richard Aguilar al Senado y a Oscar Villamizar del Centro Democratico a la Cámara. En otros municipios, en iguales circunstancias, con otro candidato del Centro Democratico, esta vez con Edwin Ballesteros. Y que varios líderes de la campaña al Senado de Richard, estaban con la cámara de Martha Montero de Opción Ciudadana. Le pusieron como ejemplo que en Aratoca, el exadministrador de Parque Nacional del Chicamocha, estaba apoyando a Richard de Cambio Radical, y a las cámaras del Centro Democratico. Ante tal información en detalle y suspicacia, y ante las preguntas que comenzaron a circular entre fuentes del periodismo y periodistas sobre la confirmación de la presencia en el evento de personas vinculadas a procesos penales, se crearon una serie de rumores que terminaron por producirle “un fuerte dolor de cabeza” a Vargas Lleras, que le impidió asistir al evento. Y por eso es que dicen, que Vargas Lleras a los Aguilar su coscorrón les metió.

Por ahora, los pusieron a prueba y a recorrer lo que queda de campaña, con una joven que va en el tarjetón de Cámara de Cambio Radical con el 103, un tanto desconocida. Y aunque en nada de eso hay delito; dicen que de la situación política de Santander está informado el Fiscal General. Los resultados y la verdad se verán el segundo domingo de marzo, pues el nieto del Doctor Lleras Restrepo hará cuentas ese día, al caer la tarde. Sin duda entre los candidatos de Cámara por Santander del Centro Democrático, su incremento el entusiasmo, pues tienen el espejo de las elecciones regionales, en las que los Aguilar sacaron bajo ese logo, dos diputados.

@AlirioMoreno

Publicado: febrero 20 de 2018