A Ñoño Elías lo ayudaron a tejer la red de corrupción otro congresistas, pero también altos funcionarios del gobierno Santos.

En el argot judicial, se dice que cuando una persona se siente acorralada por la justicia, “se descose”, es decir abre el baúl de sus secretos y le cuenta todo lo que sabe a quienes lo están investigando.

Desde el mismo instante en que el senador Bernardo Ñoño Elías fue capturado por orden de la sala penal de la corte suprema de justicia, se ha venido especulando con la posibilidad de que el cuestionado senador se descosa ante los magistrados y revele todo lo que sabe del entramado de corrupción de Odebrecht.

Si aquello ocurre, seguramente el país conocerá detalles que están muy ocultos, sobre la forma como se ha estructurado el saqueo a la nación durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Si el Ñoño resuelve hablar, no tendrá ningún beneficio jurídico, más allá del descuento que le puede conceder la corte suprema por la sentencia anticipada, que puede ser de hasta el 50% de la pena. Valga recordar que los congresistas, por el fuero que los cobija, son investigados con base en el código de procedimiento penal anterior –ley 600 de 2000-, el cual no contempla figuras como el principio de oportunidad, que es la base sobre la que se establece una negociación con la justicia.

Si el senador Elías, al ver las pruebas que contra él tiene la corte suprema considera que lo mejor es aceptar los cargos para no perder el descuento que prevé la ley, aquello no lo obliga a delatar a ninguno de sus cómplices, subalternos o superiores con los que participó en el entramado de corrupción por el que hoy está tras las rejas.

Aquello no significa que se vaya a quedar callado. Existe la serie posibilidad de que decida no hundirse solo y haga un movimiento similar al de Santiago Medina durante el proceso 8000, cuando en su primera indagatoria prendió un gigantesco ventilador con el que salpicó a muchas personas, empezando por el presidente Ernesto Samper.

No fueron pocas las personas que terminaron tras las rejas por cuenta del testimonio de Medina.

Ñoño tiene mucho por contarle a la justicia. Entre el paquete de información en su poder, están los detalles de la forma como se repartió dinero en efectivo para la segunda vuelta presidencial de 2014, en la que Juan Manuel Santos necesitaba ganarle al candidato uribista.

Córdoba fue uno de los departamentos donde rodó más dinero del entregado por Odebrecht.

Bueno sería que el senador Bernardo Elías le revelara a la justicia lo que sucedió en la casa de la mamá del exalcalde de Montería y hoy designado director de Findeter, Carlos Eduardo Correa, días antes de la segunda vuelta.

Otro personaje del primer círculo del santismo que puede terminar salpicado por lo que eventualmente confiese el Ñoño, es el recientemente nombrado viceministro de agricultura, Luis Miguel Pico, también de Córdoba y quien participó de manera muy activa y decidida en la campaña santista en su departamento.

Lo cierto es que a Odebrecht le otorgaron el contrato de la obra de la carretera entre Ocaña y Gamarra en plena época electoral y los políticos corrieron a ayudar, precisamente para que les dieran dinero para la financiación de la campaña. El Ñoño Elías era el articulador de esa operación corruptora; a él le ayudaron otros parlamentarios, pero sobre todo altos funcionarios del gobierno de Juan Manuel Santos y el gerente de la campaña reeleccionista, Roberto Prieto quien, de manera insólita, continúa libre a pesar de las múltiples pruebas que pesan en su contra.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 14 de 2017