Sigo indignado por las declaraciones irresponsables de Juan Carlos Vélez, quien asumió el triunfo del NO como una genialidad suya.

Las estupideces no merecen atención ni menos una columna de opinión,  pero cuando las estupideces las convierten en instrumento para deslegitimar la grandeza de los ciudadanos es necesario decir las cosas por su nombre para que en el futuro no terminemos envenados por un estúpido.

Después de leer, evaluar y discernir con rigurosidad el “acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, acepté la invitación que me hicieron actores de la vida pública y privada de Santander para que asumiera una de las vocerías del NO en esta región.

Asumí la vocería por convicción, honrando mis principios democráticos y políticos, convencido que el momento histórico exigía mi participación en la etapa más compleja e importante de la historia contemporánea de Colombia.

Promoví el voto por el NO en los medios de comunicación, en la academia, en los foros, en los debates, en los pueblos, en la calle… argumentando que la paz es un derecho colectivo incorporado en nuestra Constitución Política de obligatorio cumplimiento, por lo tanto, la paz nos pertenece y la merecemos todos, no está sujeta a debates electorales.

Mi argumentación por el NO fue promover la defensa de la constitución, la justicia, el ordenamiento jurídico y los valores democráticos. De igual forma alertamos que dentro del acuerdo final estaban incorporados unos capítulos que merecían mayor claridad ante la fragilidad que despertaban los contenidos. Ante la duda, votar NO era el camino.

Nunca recibí protocolos o libretos a seguir para el proceso preelectoral del plebiscito. Nunca me convocó la Dirección Nacional del Centro Democrático a reuniones o comités estratégicos para direccionar la campaña del NO. No milito en el Centro Democrático, por el contrario, tengo en mi gaveta del olvido un viejo carné que me acreditaba como directivo del Partido Conservador Colombiano.

Si me preguntan si soy uribista, tengo qué responder que profeso admiración por Álvaro Uribe Vélez, su obra de gobierno le devolvió la seguridad y tranquilidad a Santander y a Colombia, para mí es el político más importante de todos los tiempos, un líder inigualable, si eso es ser uribista, pues soy uribista.

Dialogué con el expresidente Uribe en Bucaramanga el día que las encuestas señalaban el triunfo del SÍ por 20% de diferencia frente al NO. Ese día lo vi actuar y argumentar como un gladiador solitario en la arena, sentía el peso y el poder demoledor e irracional del Estado y del establecimiento contra la campaña del NO, me invitó a seguir en la batalla de la argumentación, me invitó a construir, me invitó a defender la institucionalidad.

Mi vocería fue honorable, mi argumentación radical y contundente como lo exigía el momento, pero siempre constructivo, reflexivo y respetuoso con el contradictor.

La campaña del NO fue digna, sin maquinarias, sin abusos presupuestales, sin intimidaciones, aquí no se aplicó la tesis “con quien sea y como sea”.

Me indignó y sigo indignado por las declaraciones irresponsables del exsenador Juan Carlos Vélez al periódico La República, quien de manera abusiva y sin sonrojarse asumió el triunfo del NO como una genialidad de su autoría. Sin medir consecuencias y alimentando su vanidad, su pedantería, su estupidez, su ceguera mental, pretendió pasar a la historia como el doctrinante del NO.

Doctor Juan Carlos Vélez, nunca le delegue mi vocería, estoy seguro que los más de seis millones de colombianos que votaron por el NO tampoco lo hicieron, su entrevista es una infamia, usted actuó como un politiquero más, esos votos no le pertenecen, usted es un abusivo de profesión, un mitómano consumado, usted no es digno de asumir absolutamente nada, usted es una vergüenza.

Que le quede claro a los “Juan Carlos Vélez” que siguen en el Centro Democrático: el NO es la sumatoria y el punto de encuentro de un propósito colectivo que está por encima de las ambiciones electorales, no hagan fiesta con lo que no les pertenece.

La elección y éxito electoral de la fórmula presidencial del 2018 requerirá de consensos entre todos los actores del NO, esto no es con imposiciones, la grandeza y la victoria no se logra con “asesores espirituales” o con bobalicones de turno.

 

@laureanotirado