La separación de poderes funciona en Estados Unidos, como debe ser. Así lo ha demostrado la Fiscal Americana y el Departamento de Estado al decir tajantemente que no consideran conveniente la firma del acuerdo de paz de Colombia en la sede de Naciones Unidas de Nueva York. 

Sabemos que Naciones Unidas es un espacio neutral, donde muchos aún sin visa pueden ingresar a la sede de Nueva York. Pocas veces Estados Unidos niega una solicitud para entrar, es así como personal diplomático o escogido por países no amigos tienen que pedir permisos especiales. Naciones Unidas pertenece al mundo entero, es neutral y recibe a todos por igual.

Cómo será el prontuario de cabecillas de las Farc en ese país que dijeron tajantemente No. Sería muy difícil saber que están en ese territorio y no detenerlos.  No les cabe en la cabeza. No tendría justificación aprobar su presencia en ese país. 

No sabemos qué piensa el presidente Barack Obama al respecto, mucho ha aplaudido él proceso de paz, lo que contrasta con sus permanentes amenazas al terrorismo en su país y en otras partes del mundo. No es sino ver y escuchar su discurso del pasado 11 de Septiembre, por los 15 años del atentado a las Torres Gemelas. Clara y contundentemente amenazó con destrozarlos, no pronunció la palabra negociación. Siento algo de incoherencia, pero es común que eso pase cuando el daño no se sufre en carne propia y toda la información que recibe es acomodada por el interesado, en este caso, nuestro gobierno. 

Admiro mucho a los Estados Unidos, su progreso y su capacidad de haber creado una clase media gigante que puede vivir tranquila y con esperanza; es algo que deseo suceda en mi país. Sin embargo, también le he criticado muchas veces que quieren y exigen a los demás países lo que ellos no hacen. Tanto en las personas como en los países, esto sucede cuando son grandes y tienen poder, se dan unos lujos que no les lucen, pero así es. 

Extraño, pero sometido a los deseos de Estados Unidos quedó el Secretario de Naciones Unidas, BanKi Moon, un personaje querido, pero gris, que no es capaz de enfrentarse a nada, ni resolver nada y menos cuando se trata de los Americanos. 

No es ejemplo ni para los ciudadanos americanos, ni para el mundo recibir a terroristas aunque vayan en son de paz. Ni en esa condición los aceptaron. Mientras, aquí preparan la gran fiesta del acuerdo de la impunidad para el 26 de septiembre, en mi adorada Cartagena. Que Juan Manuel Santos no crea que los resultados del proceso son andar de fiesta en fiesta y de derroche en derroche. Hay un gran compromiso por parte de muchos colombianos de hacer un seguimiento estricto a los resultados de este proceso. Tiempo de sobra habrá para juzgarlo si no se cumplen. Me refiero, especialmente a la insistencia del gobierno, sobre qué no habrá impunidad. Amanecerá y veremos. 

Cartagena, ciudad de contrastes, los más grandes, los más profundos. A los visitantes, a todos esos que la alegría no les cabe en el alma por el acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las Farc, les sugiero que visiten las zonas de Cartagena que bien hubieran merecido un tratado de paz. Que los lleven al Pozón, a la Boquilla,  a las laderas de La Popa, a los alrededores del mercado de Bazurto para que reflexionen sobre cuál es la paz que necesita Colombia. ¿A que no los llevan? 

P. D. Eso sí el gobierno, ni una palabra sobre la negativa de Estados Unidos. Como dice un viejo chino en mi pueblo, cad mic sab trep, cada mico sabe en que palo trepa.

@AliciaArango