El establecimiento, ese que ha gobernado a Colombia desde las remotas épocas de Santander, esta vez se ha arriesgado demasiado.

El escenario que nos espera el próximo año será crudo. El narco-comunismo se enfrentará a la Libertad. Quienes desean llevarnos a la perdición venezolana encararán una campaña donde serán objeto de múltiples ataques, a pesar de la fabulosa inversión publicitaria por venir, que seguro romperá en dos nuestra historia democrática. ¿Quién va a vigilar los dineros de las Farc en la campaña? ¡Cuidado, porque a esos “angelitos” es inaceptable tocarlos!

Además de ser consumados narcotraficantes, maestros del terrorismo y hábiles mentirosos, las Farc son cínicos negociantes: ya tienen fijas 10 curules en el Congreso, 5 en Senado y 5 en Cámara, sin haber hecho el menor esfuerzo, y con el aval de un gobierno que aplaude y fomenta la impunidad.

El establecimiento, ese que ha gobernado a Colombia desde las remotas épocas de Santander, esta vez se ha arriesgado demasiado: ha puesto al borde del abismo a toda la Nación. El poder real se descaró. Ojalá no se haya vendido.

En plata blanca, las Farc entran a la escena parlamentaria, con el objetivo único de asesinar la Democracia, y para esa labor, cuentan con aliados expertos en el Congreso. Senadores del Polo Democrático, como Iván Cepeda o Alexander López, si repiten, seguro los auxiliarán. No sabemos qué pase con Jorge Enrique Robledo, quien actualmente no ha definido su rol en la próxima campaña.

Por el lado de los Verdes, Antonio Navarro y Jorge Iván Ospina, repetirán un nuevo período, y se unirán a esta camarilla en no pocas causas. Sus voces alimentarán una corriente neo-marxista que entrará con furia al debate.

Y no se nos haga raro, que dentro del  liberalismo-socialista, Horacio Serpa (¿nunca se va a jubilar?), Andrés Cristo, o Guillermo García Realpe, por citar sólo unos nombres que pueden ser parte de las listas liberales al Congreso en 2018, pueden llegar a avalar propuestas de los voceros farianos, a nombre del pueblo.

Esta es una realidad que debemos analizar con seriedad. No es un chiste ni una quimera. La única forma de frenar esta amenaza es tomando plena conciencia de lo que tenemos entre manos. La ciudadanía en pleno, debe volcarse a las calles a salvar a Colombia de la debacle, votando por las listas de partidos que representen la Libertad y el Orden institucional. Tal es el caso del Centro Democrático, una colectividad que ha demostrado disciplina y rigor en la presente legislatura.

Como bancada, los senadores y representantes del Centro Democrático estuvieron en todos los debates, pusieron la cara siempre, y se convirtieron en el único dique de contención contra el marxismo del Foro de Sao Paulo en Colombia, cuyo avance en el gobierno de Santos fue demoledor.

Las elecciones de marzo de 2018 son las más importantes de nuestra historia republicana, porque el próximo Congreso definirá la suerte de Colombia en el corto plazo. El 70% de las curules de Senado y otro tanto en la Cámara, deben ser para ciudadanos que garanticen gobernabilidad a un presidente, que representará una gigantesca coalición, cuya titánica tarea será salvar a Colombia de la debacle. Que nadie se equivoque.

¡Encendamos las alarmas desde ya! El negociazo de las Farc se ha consumado, en su primera fase, con lujo de detalles. Vamos perdiendo como sociedad, y volvimos a ser un Estado fallido.

Con todo respeto: No dejemos para último momento las decisiones que debemos tomar con todo rigor. La conformación de listas al Congreso debe ser una tarea que nos permita asumir la guerra ideológica que el Nobel, a nombre de la “paz”, nos dejará como legado.

La burguesía no sólo forja su propia destrucción, sino también a su propio sepulturero: el proletariado Karl Marx.

@tamayocollins