Para nadie es secreta la obsesión del senador comunista y aliado de las Farc, Iván Cepeda, por meter preso al presidente Uribe, al precio que sea. 

Desde antes de que terminara el gobierno de la Seguridad Democrática, Cepeda se trazó el objetivo de encarcelar al presidente que más duros golpes le propinó a la banda terrorista Farc, esa misma que para rendirle un “homenaje” póstumo a su padre, creó un frente al que le puso su nombre. 

Efectivamente, el denominado frente urbano “Manuel Cepeda Vargas”, fue, de lejos, una de las estructuras más violentas y sanguinarias de las Farc.  

Para efectos de aportarle a la memoria histórica, dos de las acciones terroristas más significativas, llevadas a cabo por el grupo en mención fueron: 

  • Secuestro de 126 personas en la toma de la central del alto de Anchicayá
  • Secuestro de los 12 diputados del Valle del Cauca, en abril de 2002.

El senador Iván Cepeda, ha dicho repetidamente que nunca estuvo de acuerdo con que las Farc utilizaran el nombre de su padre, pero en vez de tomar distancia de ese grupo criminal, durante los diálogos de La Habana, se convirtió en uno de los principales promotores y facilitadores de la negociación, siempre abogando por los intereses de la guerrilla. 

Cuando se produjo la captura del narcotraficante alias Jesús Sántrich, Cepeda se volcó a demandar su liberación. Junto al asesor de las Farc, Álvaro Leyva, redactó una carta en la que calificó al narco de ser un “paladín conciliador”.

Los hechos demuestran amplia e incontrovertiblemente que Iván Cepeda es un defensor a ultranza de los intereses del terrorismo. Hace pocos días, luego de que el gobierno colombiano, a través del canciller Carlos Holmes Trujillo le exigiera a Cuba la extradición inmediata e incondicional de los cabecillas de la banda ELN, el primero en salir en defensa de los criminales fue Cepeda. 

A través de su cuenta de Twitter, escribió: “La petición de extradición de la delegación de paz del ELN a Cuba constituye una flagrante violación de los compromisos internacionales del gobierno colombiano, y un acto de agresión a un país que ha hecho durante décadas enromes contribuciones a la búsqueda de la paz de Colombia”.

Como siempre, Cepeda propugnando por los derechos de los delincuentes. Nunca se le ha visto una reacción vehemente de condena a los ataques terroristas de las organizaciones que él defiende y de las que frecuentemente ejerce como portavoz. 

¿Acaso el señor Cepeda olvida que el gobierno colombiano tomó la acertada decisión de suspender cualquier acercamiento con el ELN, como consecuencia del brutal atentado terrorista contra la escuela de cadetes general Santander, acción que cobró la vida de 23 personas e hirió a cerca de 100 más?

Para el mundo entero, los miembros del ELN son unos terroristas de la más alta peligrosidad, mientras que para Cepeda se trata de unos arcángeles a los que el Estado colombiano no puede pedir legítimamente en extradición, como efectivamente hizo el canciller Carlos Holmes Trujillo hace pocas horas. 

Con el tiempo y la nauseabunda ayuda de la justicia, Cepeda ha logrado torcerle el cuello a la realidad. Hay pruebas más que suficientes que evidencian que él efectivamente sí ha sobornado delincuentes para que mientan en contra del presidente Álvaro Uribe Vélez. 

Hace poco, surgieron evidencias incontrovertibles: recibos emitidos por la ONG de extrema izquierda, denominada Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, organización fundada en 1973, pero que desde hace muchos años ha trabajado de la mano de Iván Cepeda, a la familia del supuesto “testigo estrella” contra el señor presidente Uribe, Juan Guillermo Monsalve

Consignación a favor de la familia del falso testigo Monsalve

Resulta absolutamente esclarecedor que, además de las facturas de los desembolsos a la familia de Monsalve, el director de esa estructura, Franklin Javid Castañeda, comparta tarima con el cabecilla terrorista, el extraditable alias Timochenko.

Director de la ONG que le pagó al falso testigo, con el terrorista “Timochenko”

Es evidente que tanto las Farc como Iván Cepeda quieren ver al presidente Uribe, ese mismo que combatió sin contemplación al narcotráfico y al terrorismo, muerto o preso. Como los criminales no lograron acabar con su vida, pusieron en marcha un protervo plan para fabricar un proceso penal en su contra. 

Quien debe estar sentado sobre la silla de los acusados es, claramente, Iván Cepeda. Ese sujeto, amparado en su supuesta condición de defensor de los derechos humanos, ha cometido toda suerte de delitos en la fabricación de un proceso fantasioso e inverosímil contra el presidente Uribe. Estamos en el mundo al revés: el jefe natural del cartel de los falsos testigos, pontificando y dictando cátedra, mientras que el presidente Uribe, un hombre impecable, transparente, impoluto e inocente, es sometido a un humillante proceso sin sentido alguno. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 15 de 2019