Es dramático lo que sucedió con ocasión del bombardeo en el que nuestras gloriosas Fuerzas Militares dieron de baja al jefe terrorista de las Farc, alias Gildardo Cucho, operación en la que tristemente murieron 7 menores de 18 años, entre ellos una niña de 12.

La extrema izquierda y el santismo, de manera ruin, se está valiendo de esas muertes para hacer politiquería de la más baja para procurar la caída del ministro de Defensa, Guillermo Botero Nieto. 

La muerte de esos menores de 18 años, es de responsabilidad exclusiva de las Farc, organización terrorista que desde siempre ha nutrido sus filas con menores de edad. Santos no quiso hacer nada para salvar a los niños. Así mismo, contra cualquier lógica, permitió que el delito de reclutamiento forzado -que es un crimen de lesa humanidad- quedara impune.

El sentido común indica que si las Fuerzas Militares hubieran tenido conocimiento de que en el campamento de Gildardo Cucho había menores de 18 años, la operación en cuestión jamás habría existido. 

Por eso, el debate liderado por el santista Roy Barreras no es contra el ministro Guillermo Botero, sino contra las Fuerzas Militares a la que él ha presentado como un grupo de asesinos que bombardeó un lugar en el que había presencia de menores de edad. 

Se ha dicho que en la operación fueron “asesinados 7 niños”. En estricto sentido, y a la luz de los protocolos de Ginebra -esos mismos que tanto fueron invocados durante el gobierno de Santos para darle sustento al proceso con la banda terrorista de las Farc-, los menores de edad son aquellas personas menores de 15 años. 

De acuerdo con la información proveída, de las 7 personas que Barreras presentó como “niños”, 6 tienen entre 16 y 17 años. Solo hay un caso de una niña de 12 años. 

Lo cierto es que en cualquier caso, la responsabilidad de esas muertes es totalmente de las Farc, grupo que reclutó y llevó a esas personas al campamento que fue bombardeado. 

La política tiene una dinámica perversa. En el debate contra el ministro Botero, quedó en evidencia que muchos senadores buscan fustigar al gobierno al precio que sea y se han valido del espectáculo montado por Roy Barreras y la bancada terrorista de las Farc, para sacarse unos cuantos clavos. 

La presencia de Guillermo Botero en el Ejecutivo es un tema secundario. Si se va o se queda, es un asunto menor. Lo grave, lo delicado, es la sed de venganza que se percibe contra las Fuerzas Militares a las que la extrema izquierda pretende mostrar ante el mundo como un grupo violador de los Derechos Humanos. 

La ira debe enfocarse en los verdaderos responsables del reclutamiento de los menores de 18 años: las Farc. Si en serio hay voluntad de castigar al reclutamiento forzado de menores, debe empezarse por introducir los ajustes necesarios al acuerdo Santos-Farc, anulando todos los alivios jurídicos respecto de aquel crimen de lesa humanidad. 

Estamos en el mundo al revés. El congreso de la República, en vez de estar fustigando a los responsables del reclutamiento de menores de 18 años, arremete contra los militares que combaten al terrorismo. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 6 de 2019