Roberto Prieto Uribe, otrora hombre fuerte en la sombra del gobierno, es el gran corruptor, el Vladimiro Montesinos de Santos.

El tiempo ha servido para develar verdades irrefutables de la relación de Roberto Prieto, gerente de la campaña santista, con la empresa Odebrecht.

Desde que estalló el escándalo, Prieto ha mentido de manera reiterada. Empezó diciendo que no tenía ningún vínculo con Odebrecht y que jamás intercedió por los intereses de dicha compañía. En la única entrevista radial que ha concedido, se aventuró a afirmar que él no ha “monetizado su relación con el presidente”, queriendo dar a entender que no ha aprovechado su condición de mejor amigo de Santos para llenar sus alforjas.

Ahí, brota una gran mentira. Tal y como se ha revelado, Marketmedios, empresa de Prieto y de sus hermanos, ha celebrado contratos por más de 20 mil millones de pesos con entidades del Estado durante los casi 7 años que lleva este gobierno.

Sobre el tema de Odebrecht, Prieto aseguró que sus visitas a la Agencia Nacional de Infraestructura, fueron motivadas por su filantrópico interés de promover la inversión en Colombia. Que dichas reuniones fueron oportunamente informadas a Santos y que todo estaba exhibido sobre la mesa.

Mentira. Prieto, como un mercenario, se convirtió en uno de los más grandes comisionistas de Colombia. Gracias al gobierno de Santos, ha amasado, junto a su corrupto amigo y socio Andrés Giraldo, una gran fortuna. No fueron pocos los empresarios que, por temor o por congraciarse con el gobierno, terminaron haciendo transacciones millonarias con Prieto.

La fiscalía está en mora de vincular formalmente a ese sujeto y, dado el peligro que reviste para la sociedad, privarlo de la libertad para evitar que siga delinquiendo escudado tras su condición de “mejor amigo” del mandatario de los colombianos.

Urge que se investigue con lupa el patrimonio de Prieto, de su esposa Guiomar Isaza y otros posibles testaferros suyos. Como revelaron LOS IRREVERNETES, su cuñada Luz Elena es una reconocida lavadora de dinero de Armenia. Siguiendo la pista de los millones de dólares que Prieto ha ganado en los últimos años –que constituyen un evidente enriquecimiento ilícito-, se podrá establecer el tamaño real del entramado de corrupción erigido por él. Así mismo, la justicia debe ser la que tenga la última palabra respecto de si Juan Manuel Santos conocía o se benefició de algún modo con el dinero que Prieto se ha robado.

Empleado de Odebrecht

Conocida la indagatoria rendida por Luis Fernando Andrade, director de la Agencia Nacional de Infraestructura, en la Fiscalía General de la Nación, en la que reveló que efectivamente Roberto Prieto, en su condición de gerente de la campaña reeleccionista de Santos anduvo ejerciendo presión para que se firmara rápidamente la adición para la construcción de la carretera entre Ocaña y Gamarra, queda perfectamente confirmado que Otto Bula, en efecto sí entregó el millón de dólares en efectivo y que Prieto ha negado con virulencia.

Esta, al decir de los expertos en criminología, es la teoría del caso que están trabajando los investigadores de la fiscalía general de la nación: Prieto fue comprado por Odebrecht. La empresa brasilera le dio la orden de presionar al gobierno para que firmara la adición. De lograr su misión, recibiría una comisión –soborno- de un millón de dólares.

Aquello explica porqué la urgencia de Prieto y de su segundo de abordo en la campaña, Enrique Riveira –hoy secretario privado de Santos- porque la ANI suscribiera dicho contrato. ¿Riveira y Andrade recibieron parte del botín entregado por la empresa brasilera?

Aunque Santos ha dicho públicamente que espera que se conozca la verdad, en la práctica el gobierno está empleado a fondo buscando la manera de tapar el escándalo que salpica la cara del presidente de la República.

Alberto Fujimori tuvo en Vladimiro Montesinos a un compinche para articular todos los crímenes posibles y corromper a la clase dirigente peruana. Roberto Prieto, con mejores modales, pero con métodos aún más asquerosos es, sin duda, el Montesinos del gobierno colombiano. La justicia está en el deber de revelarle a la sociedad todos los delitos cometidos por ese peligroso sujeto.

Como es natural, a Santos no le interesa que Prieto vaya a la cárcel y mucho menos que se convierta en el “Santiago Medina” que cuente todo lo que sabe porque el primer perjudicado será él, además de su hijo Martín Santos quien ha metido sus narices en muchos negociados de este gobierno, incluido el de Reficar.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 21 de 2017